El
Tribunal Latinoamericano del Agua (TLA) resolvió recomendar
a las autoridades mexicanas la cancelación de los proyectos
de las presas La Parota, en Guerrero, y Arcediano, en Jalisco,
así como el de la cuarta etapa del sistema Cutzamala.
Esa
instancia de carácter ético destacó en sus
resoluciones la notoria conducta omisa y negligente de las autoridades
de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales
(SEMARNAT), de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA)
y de la Procuraría Federal de Protección al Ambiente
(PROFEPA) respecto de su obligación para controlar las
actividades degradatorias y prevenir impactos ambientales. También
condenó las consecutivas omisiones de Petróleos
Mexicanos (PEMEX) en el adecuado manejo de emergencias ambientales
con materiales peligrosos.
Al
emitir el veredicto de 14 casos analizados, la mitad de ellos
referentes a agravios ambientales, con fuertes afectaciones en
la salud de pobladores en distintas zonas de México, el
TLA expuso, entre sus considerandos, las recurrentes violaciones
a la Constitución del país y a leyes generales.
"Excusas irrisorias"
La
directora regional para México, Centroamérica y
El Caribe de la Fundación, Heinrich Böll, una de las
organizaciones que proporcionó el apoyo estratégico
al tribunal, destacó la ausencia de respuesta por las instituciones
demandadas. De 62 organismos públicos y privados, sólo
se obtuvo respuesta de 17. Y de los 14 casos analizados, sólo
dos de los demandados se presentaron al tribunal, algunos con
"excusas irrisorias".
Después
de una jornada de ocho días de audiencias públicas,
no sin complicaciones porque hubo miembros del jurado y denunciantes
que no pudieron llegar a México debido a que el gobierno
les negó las visas, el TLA dio a conocer sus veredictos.
Así, exhortó a las autoridades competentes a ordenar
la suspensión de las obras de la presa de Arcediano en
la barranca de Juanacatlán, Jalisco, entre otras razones,
porque el agua que se utilizaría, proveniente del río
Santiago, es inadecuada para el uso humano, aunque se sometiera
a tratamiento.
En cuanto a la presa de La Parota -que ocasionaría la inundación
de 17 mil hectáreas de selva, además de que más
de 25 mil personas serían desplazadas-, el TLA recomendó
la suspensión del proyecto, pues "no se demuestran
los beneficios a la población local ni su contribución
al desarrollo regional ni a la protección del medio ambiente
y los recursos naturales". Esta iniciativa carece de justificación
sólida y no es claro quién o quiénes serán
los "verdaderos beneficiados".
En
relación con la denuncia del trasvase del sistema Cutzamala,
que fue presentada por separado por la comunidad de mazahuas del
estado de México y por la Red Ecologista Autónoma
de la Cuenca de México, resolvió que es inviable
ese trasiego hacia la ciudad de México desde otras cuencas
como una solución para atender los problemas de abastecimiento
"por cuanto vulnera los derechos originales del pueblo mazahua
en el control del territorio y sus recursos naturales y atenta
contra su cultura". Por ello, recomendó la cancelación
de la cuarta etapa.
En
cuanto al expediente de contaminación industrial en los
ríos Atoyac y Xochiac, en Tlaxcala y Puebla -en el que
entre los denunciados está la empresa Textiles NK de Oriente,
"vinculada al empresario Kamel Nacif", según
establecieron los denunciantes-, resolvió reconocer la
responsabilidad de todas las industrias asentadas en el parque
industrial Quetzalcóatl, en la cuenca del río Atoyac,
que "descargan sus aguas servidas del proceso industrial,
por la contaminación del río". Por esto, exhortó
a las autoridades locales, estatales y federales a tratar el caso
con la importancia y seriedad de "un grave desastre ambiental
y social".
Sobre el caso de contaminación de la Bahía de Zihuatanejo
-donde se vierten aguas residuales de cinco plantas de tratamiento
y existe contaminación fecal, fisico-química y bacteriológica
por encima de los límites establecidos-, observó
que la calidad de esas aguas constituyen un riesgo para la salud
de la población y resolvió reconocer la conducta
omisa y negligente de autoridades de Semarnat, la Conagua y la
Profepa. Recomendó, entre otros puntos, preparar un plan
maestro para el manejo de la bahía.
Respecto
de la denuncia del derrame petrolero en el río Coatzacoalcos,
en Veracruz, ocurrida en diciembre de 2004, el TLA apuntó
que las medidas tomadas por Pemex para limpiar los residuos fueron
irregulares, ya que sólo dos de las ocho empresas contratadas
contaban con registro oficial de la Semarnat, y señaló
que la paraestatal está obligada a cumplir con las normas
y leyes nacionales, así como los acuerdos y convenios internacionales
en materia de derechos humanos, sociales y ambientales. Recomendó,
entre otros puntos, que Pemex establezca un programa para el saneamiento
de ese río.
El
jurado, integrado por Alexandre Camanho, Alfredo Valladares, Patricia
Avila, Philippe Texier, Selma Díaz, Augusto Willemsen,
David Barkin y Oscar González, expresó en voz del
brasileño Alexandre Camanho que durante las audiencias
fueron testigos de la inadecuación del Estado para dar
solución a la problemática de la gente.
El
presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito
Federal, Emilio Alvarez Icaza, expresó que las autoridades
mexicanas están obligadas ética y moralmente a atender
las resoluciones del TLA.
Frente a campesinos, lancheros, indígenas y representantes
de organizaciones sociales, cuyos rostros no ocultaban la satisfacción
por los veredictos, el presidente del TLA, Javier Bogantes, enfatizó
que el trabajo de esa instancia debe entenderse en el deber ser,
en el campo de la ética.
El
tribunal también emitió resoluciones favorables
para las denuncias presentadas por representantes de Panamá,
Brasil, Perú, Bolivia, El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
Y en su Declaración Latinoamericana del Agua estableció
el derecho de los pobladores de la región a una adecuada
cantidad y calidad del líquido.