Comunicado de Prensa / 27 de junio 2006
Grupos
de América Latina y África rechazan proyectos de
bioseguridad del Banco Mundial y el GEF
Dos
proyectos del Banco Mundial, a través del Fondo Mundial
para el Medio Ambiente (GEF por sus siglas en inglés),proponen
introducir variedades transgénicas de cultivos como maíz,
papa, yuca, arroz y algodón en cinco países latinoamericanos
y cuatro africanos, que son centros de origen o diversidad de
éstos y otros importantes cultivos básicos. Organizaciones
de la sociedad civil advierten que la contaminación transgénica
a que se expone a cultivos fundamentales para las economías
campesinas es un riesgo inaceptable. Los multimillonarios proyectos
son promovidos bajo el disfraz de investigación científica
en bioseguridad, pero las organizaciones de ambos continentes
llaman a su inmediato rechazo ya que amenazan la soberanía
alimentaria y los sistemas de semillas campesinos.
El
Centro Africano de Bioseguridad, la Red por una América
Libre de Transgénicos y las organizaciones internacionales
Grain y Grupo ETC, presentaron un documento analizando dos proyectos
del Banco Mundial: West Africa Regional Biosafety Project
que afectaría a Mali, Burkina Faso, Senegal y Togo y
Latin American Multi-Country Capacity Building in Biosafety,
a implementarse en Brasil, Colombia, Costa Rica, México
y Perú.
"Aunque
se presentan como proyectos de "bioseguridad", abren
el camino para introducir cultivos transgénicos que son
de fundamental importancia para las comunidades campesinas",
afirmó Elizabeth Bravo de la Red por una América
Libre de Transgénicos.
Los
participantes incluyen instituciones públicas y de investigación
de los diferentes países, el Centro Internacional de Agricultura
Tropical (CIAT, con sede en Colombia, miembro del Grupo Consultivo
de Investigación Agrícola Internacional, CGIAR)
y el Banco Mundial. Entre los asesores del proyecto hay instituciones
como Croplife, AfricaBio y el PRRI (Public Research and Regulation
Initiative), conocidos órganos de promoción
de los cultivos transgénicos ligados a la industria biotecnológica.
Las organizaciones de la sociedad civil señalan que al
abrir nuevos mercados para los cultivos transgénicos, las
verdaderas beneficiarias son las compañías transnacionales
que los producen.
Según
Grain, "los proyectos responden claramente a una agenda externa
a los países. Se trata de una estrategia que hace tiempo
aplica el Banco Mundial y el Gobierno de Estados Unidos para armonizar
las regulaciones sobre transgénicos a nivel de acuerdos
regionales, como una forma para dejar de lado los procesos nacionales
que son más susceptibles a la oposición local. La
idea es establecer regulaciones favorables a los transgénicos
en algunos países clave y luego usarlas como modelo que
puede ser impuesto a los otros países de la región,
a través de organismos supranacionales. De esta manera
se pasa por alto cualquier debate democrático y se abre
un gran mercado único para las transnacionales que producen
cultivos transgénicos."
Recordando
la contaminación transgénica del maíz nativo
de los campesinos en México, Silvia Ribeiro del Grupo ETC
señala: "El gobierno mexicano no ha hecho nada para
impedir la contaminación ilegal del maíz campesino
en su propio país. Al contrario, le ha dado impunidad a
las empresas con una ley de bioseguridad que es más conocida
como "Ley Monsanto", ya que sólo protege los
intereses de las empresas transnacionales de transgénicos.
El proyecto habla de capacitar a los participantes a partir de
"mecanismos basados en la ciencia" para el manejo de
la contaminación. Esto no existe en ninguna parte, pero
dan una impresión falsa de que es posible legalizar el
maíz transgénico en México en forma "segura"
, justificando al mismo tiempo que se introduzcan transgénicos
en otros centros de origen. Los únicos que pueden contrarrestar
la contaminación son los campesinos e indígenas
que han sido forzados a desarrollar estrategias para confrontarla."
En
el caso de Africa, se trata de establecer cultivos transgénicos
experimentales, mientras que el proyecto de América Latina
es capacitación para manejar la contaminación de
los cultivos. En ambos casos, el supuesto básico de los
proyectos es que los transgénicos ya están o serán
introducidos en un futuro próximo y que la contaminación
será inevitable, por lo que plantean métodos para
manejarla, análisis de "costo/beneficio" y formas
de enfrentar la opinión pública.
"Los
proyectos ignoran la posibilidad de que no se permitan los cultivos
transgénicos, tal como han demandado repetidamente las
mayorías de los campesinos y población de los países
implicados. Si se respetara esta demanda, no habría necesidad
de "manejar" la contaminación ni desarrollar
costosos aparatos de bioseguridad, porque los cultivos no estarían
expuestos a la contaminación" declaró Mariam
Mayet de la organización no gubernamental Centro Africano
de Bioseguridad.
El
desprecio por el debate público auténtico y la opinión
de los afectados se refleja de muchas maneras. Ambos proyectos
han circulado solamente en inglés, no en francés
que es el idioma oficial de los países africanos incluidos
en el proyecto, o en castellano y portugués, para el caso
de América Latina.
"Es
un escándalo que se trate de legitimar la introducción
de cultivos transgénicos en sus centros de origen y diversidad,
como el maíz en México, la papa y el algodón
en Perú o la yuca en Brasil. Aún en arroz, que no
tiene centro de origen en el continente, existen cientos de variedades
"criollas" que han sido desarrolladas y adaptadas por
los campesinos como parte importante de su dieta", dice Germán
Vélez de la asociación civil Semillas de Colombia.
"Bajo una cobertura de investigación científica,
se intenta legitimar la contaminación de estas semillas
que son la base de las economías campesinas y finalmente,
crear dependencia de las variedades corporativas", continúa
Vélez.
Los
proyectos también tienen un componente de formación
a autoridades y al público. Según éstos,
se trata de ligar la discusión de bioseguridad a la biotecnología,
para lograr "un discurso público menos alarmista".
"Los
proyectos de capacitación en bioseguridad promovidos por
el GEF han sido denunciados en todo el mundo como una farsa de
participación pública -su objetivo real es promover
leyes de bioseguridad que favorezcan a la industria biotecnológica",
coincide Eva Carazo, de la Red de Coordinación en Biodiversidad
en Costa Rica. En Costa Rica, la Red de Coordinación en
Biodiversidad demandó al GEF que no otorgara más
fondos para estos fines. Pese al pésimo historial de los
proyectos GEF en bioseguridad, ahora vuelven con un proyecto aún
más peligroso, porque se trata de cultivos en sus centros
de origen".
Los
grupos demandan la cancelación de estos proyectos, que
aún no han sido aprobados finalmente por el GEF.
El
documento completo "Grupos de Africa y América
Latina condenan proyectos de bioseguridad del Banco Mundial",
se puede descargar en: www.grain.org
http://www.etcgroup.org/article.asp?newsid=569
Publicado
por:
African Centre for Biosafety - http://www.biosafetyafrica.net
ETC Group - http://www.etcgroup.org
GRAIN - http://www.grain.org
Red por una América Latina Libre de Transgénicos
- http://www.rallt.org
Por más información, contactar:
Mariam Mayet, South Africa - mariammayet@mweb.co.za,
Tel: + 27 83 2694309
Elizabeth Bravo, Ecuador - ebravo@rallt.org,
Tel: +593 (2) 254 7516
Silvia Ribeiro, Grupo ETC, Mexico, - silvia@etcgroup.org,
Tel: +52 55 5563 2664