Trece acciones para la transición energética de México: Una propuesta para el Plan de Gobierno 2006-2012.
Por Odón de Buen R.

1. Utilizar los subsidios a la energía para invertir en equipos y materiales para un uso más eficiente. En México los usuarios de energía eléctrica no pagan 60,000 millones de pesos de lo que cuesta producirlos y los precios por debajo de costo hacen poco atractivas las inversiones en eficiencia energética. Por lo mismo, sería recomendable utilizar los subsidios para invertir en eficiencia, no para pagar el desperdicio de energía. Como ejemplo (no es la única opción) aprovechando el 25% de los subsidios a la electricidad (de un total de 60 mil millones de pesos) se pueden regalar 2,000 pesos por casa para la compra de 7.5 millones de refrigeradores que pueden ahorrar un promedio de 500 kWh al año, lo cual le evitaría un gasto al país de 5,600 millones de pesos al año por diez años.

2. Fortalecer y ampliar la normalización para la eficiencia energética en inmuebles (residenciales y no residenciales). Actualmente el tipo de instalaciones que determinan el crecimiento y el comportamiento de la demanda eléctrica son los espacios construidos (que utilizan energía, principalmente, para iluminación y confort) y son instalaciones que permanecen operando más de 30 años. El no poner algún tipo de límite a los malos diseños solo compromete, a esos 30 años, un uso ineficiente e innecesario de energía.

3. Fortalecer las iniciativas de alcance nacional que apoyen el desarrollo del transporte público en los centros urbanos. La tendencia a fomentar el uso del automóvil como medio único de transporte en las ciudades solo lleva a cada vez mayores desperdicios de energía y de tiempo productivo, además de tener efectos ambientales nocivos a la salud humana y al clima global. Por lo mismo, esta tendencia tiene que modificarse a favor del transporte público, el cual permite descongestionar las ciudades y es mucho más eficiente (por persona-kilómetro) que los automóviles individuales.

4. Apoyar el aprovechamiento masivo de la energía solar para el calentamiento de agua. La variables más importante para la rentabilidad de los calentadores solares son la tasa de interés a la que se compran y su durabilidad. Por lo mismo, fomentar la compra de estos equipos con tasas hipotecarias y asegurar, por medio de normas de calidad, la durabilidad de los equipos, dará a la población agua caliente a un costo significativamente menor que calentarlo por medios actualmente convencionales (LP o natural).

5. Apoyar el desarrollo y utilización de biocombustibles. Los biocombustibles son una alternativa real a los combustibles tradicionales en cuanto a posibles volúmenes de suministro y con precios competitivos que pueden reducirse con desarrollo de mercados. Por lo mismo, hay que dar incentivos a la producción y a la innovación en este campo.

6. Apoyar las inversiones en infraestructura de transmisión que permitan el aprovechamiento de grandes reservas de energía renovable. Más allá de subsidios, los proyectos eólicos de autoabastecimiento estarían mejor apoyados con inversiones públicas en infraestructura para exportar la energía excedente de las zonas de producción (como es el caso de La Ventosa).

7. Utilizar el poder de compra del gobierno (federal, estatal y municipal) para desarrollar el mercado de productos y servicios relacionados al ahorro de energía y energías renovables. De la misma manera que se obligado a las instalaciones del gobierno federal a pagar tarifas 2.5 veces por arriba del resto de los usuarios, se puede obligar a que los organismos y las dependencias gubernamentales compren equipos eficientes y/o que aprovechen energías renovables.

8. Establecer fondos de garantía para proyectos de ahorro de energía basados en desempeño. Las inversiones en ahorro de energía y uso más eficiente son un buen negocio para quien invierte en ellas. Asimismo, los retornos a la inversión dependen del desempeño de las medidas. Una forma de asegurar buenos proyectos son los contratos de desempeño, que pagan a terceros que invierten en las medidas en función de lo que se ahorra. Sin embargo, la banca comercial castiga plenamente la incertidumbre, lo cual afecta la rentabilidad de las medidas al demandar mayores retornos que en otras inversiones menos rentables (pero más seguras). Por lo tanto, el que el estado establezca fondos de garantía para este tipo de arreglos y proyectos puede reducir los costos, ampliar la rentabilidad de las medidas y, por lo mismo, ampliar significativamente el ahorro de energía.

9. Fomentar la cogeneración y trabajar en el desarrollo de las reglas y la infraestructura para la generación distribuida. Hoy día la generación in-situ, que puede ser por cogeneración o por energías renovables, puede ser mucho más económica que la generación centralizada y transportada a grandes distancias. Igualmente, la generación in-situ puede apoyar a reducir pérdidas y mejorar la calidad de la energía eléctrica en zonas de alta concentración de usuarios. Sin embargo, el sistema eléctrico no está equipado para aprovecharla y hay que establecer las normas técnicas y la infraestructura para que se aproveche.

10. Considerar a la leña como un recurso renovable que puede usarse sustentablemente. La leña es el recurso energético más importante para las comunidades más pobres, es un recurso renovable y no tiene que ser sustituido sino mejor aprovechado. Además, ya existen experiencias nacionales de tecnología apropiada que tienen resultados reconocidos por organizaciones internacionales. Por lo mismo, lo que hay que hacer es apoyar las experiencias piloto para que se conviertan en soluciones ampliamente disponibles entre las comunidades rurales.

11. Fomentar y establecer redes de productos y servicios que abaraten el aprovechamiento productivo de la energía renovable en el sector rural. Extender la red eléctrica más allá de dos kilómetros es más caro que instalar un sistema fotovoltaico (que es la más cara de las alternativas de generación con energía renovable) y crear redes de productos y servicios asociados a la tecnología de energía renovable puede abaratar significativamente su costo, lo que permitirá disponer de energía eléctrica más barata para usos productivos en el sector rural de México.

12. Apoyar a los estados de la República en establecer las comisiones estatales que apoyen en la identificación y aprovechamiento de oportunidades de ahorro de energía y energías renovables. Las oportunidades de ahorro de energía y de aprovechamiento de energías renovables son siempre locales y, por lo mismo, se prestan para gestiones institucionales locales. Igualmente, los beneficios económicos más importantes (en ahorros y en desarrollo de oportunidades de empleo) se reflejan localmente. Sin embargo, los arreglos institucionales locales son apenas simbólicos y requieren de recursos económicos y humanos para ser efectivos.

13. Apoyar el desarrollo de infraestructura para utilizar el hidrógeno. Uno de los elementos más importantes para poder aprovechar al hidrógeno son las instalaciones de almacenamiento y distribución, por lo que es importante que se inicie el proceso para poder aprovechar a este vector energético.

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2003 Unión de Grupos Ambientalistas
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