Los deberes de la Patria

Hace poco uno de mis trabajadores adquirió un plan de autofinanciamientos por una compaña confiable para adquirir una vivienda a mediano plazo, sin el cual jamás tendría la capacidad o solvencia económica para adquirir un inmueble de manera individual, un caso compartido por muchos mexicanos.

El día de ayer estaba escuchando a un discurso de un político quien hablaba sobre la lealtad que todo mexicano debe de tener a su país para ser un hombre honrado y un ser de bien que merezca el respeto de la bandera.

Al escuchar este discurso retrógrada e hipócrita no sabía bien si llorar o reír, más cuando lo recita una persona pesando que debe pesar más de unos 180 kilos, que se formaron con la ausencia del pan en las familias de la mayoría de los mexicanos a lo largo y ancho del país.

Desde que íbamos en nuestros años de primaria, los libros de la SEP nos decían que había que ser leal a nuestro país, tal y como lo fueron los niños héroes y Miguel Hidalgo (quienes son un fraude).

Yo entiendo que los hombres deben ser leales a su patria, siempre y cuando la patria sea leal a sus ciudadanos, de otra manera la patria no merece ningún tipo de lealtad ni veneración y menos cuando la patria se ríe al ver a millones de mexicanos morir de hambre y de enfermedades cuyo tratamiento es sencillo, pero la patria tiene los medicamentos guardados en su bolcillos y no los entregará, por ningún motivo, razón o circunstancia de manera gratuita, como sí lo hacen muchas otras patrias.

Entiendo también que si una patria que históricamente le ha dado mucho al pueblo y de pronto pasa por años de dificultad es un deber de los ciudadanos de respetarla y venérala como hombres y mujeres de honor; sin embargo, no lo es así si la patria lleva dormida desde que nació y nunca con la excepción de alguna u otra vez en dos billones de situaciones, entonces esa patria no merece el afecto, el respeto y el amor de un pueblo olvidado y oprimido.

Naturalmente, no debemos como pueblo esperar que la patria nos resuelva todos nuestros problemas, ya que es nuestro deber la resolución de situaciones difíciles con procesos éticos y honorables; sin embargo, sí debemos esperar una ayuda de nuestra patria para poder estar a flote.

Una buena patria debe de dar a sus hijos e hijas un sistema de salud efectivo para todos, asegurándoles así que si algún día caen enfermos, ellos o los suyos, la patria ha de ayudarles en su recuperación.

Una  buena patria debe de asegurarse que sus niños y niñas puedan obtener una educación de calidad para asegurarles un futuro exitoso, asegurando también así un bienestar extenso para la propia patria.

Una buena patria debe de asegurarse de que sus ciudadanos tengan una fuerza de seguridad capaz de defenderles de los criminales y de acabar con ellos como los gatos acaban con la ratas.

Sin embargo, si la patria olvida su deber entonces los ciudadanos harán lo mismo.

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