La meta es una necesidad primordial

Al estar viajando en un avión de VivaAerobus en ruta hacia los Cabos, cómodamente sentado y viendo el cielo a través de mi ventana izquierda, comencé a pensar en por qué he conseguido lo que he conseguido y por qué no he obtenido lo que he querido, analizando también lo mismo sobre otras personas.

Es muy común en nuestro reino humano el sentirnos aclamados al conseguir una victoria y a sentirnos difamados al momento de una derrota; sin embargo, nos es normal ignorar las causas que llevaron a ambas situaciones a suceder.

La gran mayoría de las veces, el resultado de una acción o de un grupo de ellas es debido a un proceso a seguir que utilizamos desde el principio de la operación hasta el final, un proceso que sucede muchas veces sin que lo notemos, siendo esto lo que nos hace repetir las cosas o no, independientemente de su resultado.

Muchas veces, el resultado de nuestras acciones está determinado desde antes de que comencemos ninguna acción, ya que consiente o inconscientemente existe una barrera grande enfrente de nosotros o un camino libre sin ningún obstáculo.

Esto es debido a los objetivos y metas que tengamos consiente o incidentemente planeadas para las actividades que vamos a comenzar, ya que muchas veces al aventar una piedra nuestro blanco esta demasiado cerca, cuando en realidad podríamos  lanzar nuestro proyectil mucho más lejos, si tan solo nuestro blanco así lo esta.

La naturaleza de nuestras metas está fundada, en gran medida, en la confianza que tengamos en cumplirlas, ya que es algo natural para la especie humana el evitar  aquello donde la desgracia reina industrialmente.

No obstante, los seres humanos muchas veces no entendemos la capacidad intelectual que fue fundada en nuestra especie desde el principio de los tiempos.

Imaginemos por un momento a los hombres primitivos sentados dentro de una caverna en una noche fría de luna llena.

Les garantizo que aquellos hombres, aunque fascinados con la belleza del satélite natural de la tierra, pensaban más a menudo en encontrar algo que les pueda proteger del frío, razón por la cual descubrimos el fuego.

Al descubrir aquello que nos diera calor, encontramos en esta extraña flor roja el poder de hacer que nuestros alimentos fueran más sabrosos, así como evitar muchos malestares que venían,  sospechábamos, de una carne mala.

En esos momentos los hombres descubrimos e implementamos estas medidas triviales simplemente porque se trataba de nuestras necesidades inmediatas.

Sin embargo, esto no siempre fue así y llegó el día que conquistamos los mares y los cielos, a modo de cubrir nuestras necesidades inmediatas, hasta que finalmente conquistamos la luna.

El ser humano siempre y sin excepción encontrará la manera de cubrir sus necesidades inmediatas, sean las que sean.

Es por esta razón y obedeciendo a nuestra naturaleza, que debemos entender que si  hacemos de grandes metas nuestra necesidad primordial, les aseguro que alcanzaremos todo aquello que nos planteamos.

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