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Unión de Grupos Ambientalistas,
I. A. P.

Océanos


Océanos

 

Afuera del mar y sobre él

puede reinar la injusticia del tirano…

En sus profundidades, sólo el orden natural,

donde no caben  dictadores…

Julio Verne

 

 

Steven Czitrom

 

Introducción

 

Hasta hace algunas décadas, los océanos, y en general los recursos de nuestro planeta, eran considerados como hoy en día lo hacemos con el espacio exterior: un medio inconmensurable en el que el ser humano era tan insignificante que cualquier acción permanecería sin consecuencia. Así, se pescó desde tiempo inmemorial hasta el límite de las artes de pesca y se utilizó el océano como basurero universal, vertiendo en él toda clase de residuos. Ha sido realmente notoria la capacidad del océano para absorber todo esto, sin embargo, está llegando al límite. La explotación excesiva, por ejemplo, ha determinado ya el colapso de ciertas pesquerías; y la concentración de algunos contaminantes alcanza niveles alarmantes en determinados lugares. Se revela así una relación muy íntima con este medio donde nuestra actividad tiene trascendencia no sólo para el ser humano, sino para todos los seres vivos y los recursos no vivos del planeta.

 

El océano, en conjunto con la atmósfera, conforman un sistema que regula el clima de la Tierra. Las corrientes y vientos redistribuyen el calor que absorbe del sol al grado que, de no existir, la temperatura en los trópicos y en los polos sería mucho mas extremosa. Grandes sistemas de circulación en el océano y en la atmósfera, impulsados por la energía solar, transportan calor de la franja tropical hacia las altas latitudes. Ejemplos de esto son la corriente del golfo en el océano Atlántico que lleva calor a Europa, moderando su temperatura, o la correspondiente corriente de Kuroshío en el océano Pacífico. Asimismo, ¿quién no ha sentido el frío asociado a la llegada de una masa de aire polar?

 

Alteraciones en este sistema de regulación climática, como el fenómeno de El niño frente a las costas del Perú, traen consecuencias de gran importancia para todo el planeta. Éste fenómeno comienza alrededor de las navidades (de donde toma su nombre), con un cambio en el patrón de vientos sobre el océano Pacífico ecuatorial. Este cambio disminuye el surgimiento de agua frías (ricas en nutrientes) del fondo frente a Perú, empobreciendo las aguas superficiales y determinando la muerte masiva de una de las pesquerías mas importantes del mundo. La disminución en el surgimiento de aguas frías, a su vez, permite un calentamiento en las aguas superficiales que provoca cambios en el clima local. Estos cambios desencadenan una serie de modificaciones climáticas que se propagan a lugares cada vez mas apartados, llegando a cubrir el sistema climático global, con consecuencias económicas de gran envergadura.

 

El fenómeno de El niño es un evento no regular que ha ocurrido alrededor de 15 veces en este siglo. A pesar de grandes esfuerzos de la comunidad científica internacional, el detonador de la cadena de eventos que lo conforman todavía no ha sido identificado. Por esta razón desafortunadamente hoy día no podemos predecir el desarrollo del fenómeno del Niño con la suficiente anticipación para mitigar sus consecuencias. Al escribir estas líneas uno de estos eventos se encuentra en desarrollo con serios efectos para México. El huracán Paulina, en vez de viajar mar adentro hasta internarse al norte cerca de las costas de Sinaloa, arrasó las costas de Chapas, Oaxaca y Guerrero, extrayendo su energía del agua caliente de la superficie del océano, y provocando pérdidas humanas y serios daños materiales. Los patrones de lluvia están siendo afectados a nivel mundial impactando de manera significativa las actividades económicas y sociales.

 

El quehacer humano tiene, asimismo, la capacidad de alterar el sistema océano-atmósfera. Un ejemplo de esto es el consumo de hidrocarburos, que desde la revolución industrial ha aumentado la concentración del bióxido de carbono en la atmósfera. Este compuesto tiene la propiedad de retener parte del calor que normalmente escaparía hacia el espacio exterior, dando lugar al efecto de invernadero que, probablemente, aumentará la temperatura global en algunos grados centígrados en las próximas décadas. Es probable, también, que este aumento signifique un deshielo parcial de los casquetes polares, incrementando el nivel del mar en algunos lugares hasta por varias decenas de centímetros. Este cambio en el nivel del mar tendrá consecuencias importantes en las zonas costeras, inundando las partes bajas y cambiando la línea de costa, zona donde habita gran parte de la humanidad. Por todo esto, tengamos presentes los siguientes

 

 

Puntos importantes

 

Los océanos cubren más de dos terceras partes de la superficie de la Tierra y contienen vida animal que se compara con la de los bosques tropicales en su diversidad de especies.

 Las aguas costeras, a menos de 300 km de tierra firme, contienen la mitad de la productividad biológica total de los océanos y proveen casi toda la captura pesquera mundial.

 Los océanos y las zonas costeras son ecosistemas delicadamente balanceados. Están amenazados por la sobreexplotación, la construcción y desarrollo urbano, y por la contaminación por petróleo, desechos industriales y municipales y otras descargas en la tierra y el mar.

Las pesquerías de las regiones oceánicas más productivas han llegado a un máximo o están declinando y, en algunos casos, se han colapsado debido a la sobrepesca. Algunas especies de ballena se han explotado casi al grado de su extinción.

La pesca mundial se está aproximando al total anual (100 millones de toneladas) que la fao ha estimado como el máximo que se puede explotar de manera sustentable a largo plazo.

Recientemente, se ha avanzado en la protección de los recursos marinos mediante un mejor manejo de las pesquerías y algunas iniciativas internacionales y regionales para el control de la contaminación.

 

 

Los recursos marinos

 

La protección de los recursos oceánicos y costeros tiene importancia fundamental para todos nosotros y el futuro de la vida en la Tierra. Ésta es, esencialmente, un planeta acuático en el que los océanos cubren más del 70 por ciento de su superficie, y contienen algunos de los ecosistemas mas complejos y diversos. La vida en la Tierra comenzó en el océano, e investigaciones recientes sugieren que la vida animal en sus aguas compite con los bosques tropicales en cuanto a la diversidad de especies. De los 71 phyla (grupos de formas de vida) en el mundo, 43 incluyen especies marinas, mientras que 28 contienen solamente especies terrestres. Las especies marinas juegan un papel central en los ciclos biológicos, químicos y físicos de los que depende toda vida.

 

Además de servir como hábitat para grandes cantidades de plantas y animales, los océanos también proveen alimentos para el ser humano. Más de la mitad de la población de los países en desarrollo obtiene 40 por ciento o más de su proteína animal total de los productos marinos. Los productos pesqueros se utilizan para alimento de animales, fertilizante, jabones, productos farmacéuticos y otros productos comerciales. Los océanos también representan enormes reservas minerales y energéticas.

 

La cosecha de muchas especies marinas es peligrosamente alta, dada su capacidad limitada de reproducción y el estrés ambiental a la que estamos sometiendo los recursos. Este impacto incluye contaminación de fuentes industriales, municipales, agrícolas, derrames petroleros, desechos tóxicos y la destrucción de ecosistemas por el poblamiento de zonas costeras.

 

 

Ecosistemas marinos

 

Las regiones más productivas de los océanos son las áreas costeras a menos de 300 km del litoral. En estas áreas ocurre más de la mitad de la productividad biológica de los océanos, y en ellas se realiza casi toda la captura pesquera mundial. A lo largo de las costas, los ríos depositan nutrientes terrígenos y los vientos y las corrientes marinas levantan sedimentos marinos ricos en nutrientes que, en conjunto con la luz solar, promueven el crecimiento de plantas marinas en estas aguas someras. Las regiones costeras contienen muchos tipos de ecosistemas que son vitales para la vida marina. Cuatro de los más productivos son las marismas, los manglares, los estuarios y los arrecifes coralinos.

 

 

Marismas y manglares

 

Las marismas y los manglares son terrenos pantanosos afectados por las mareas, que se encuentran en zonas templadas y tropicales, respectivamente, y ambos asociados con pastos marinos. Representan ricas fuentes de alimento para especies como patos y gansos, tortugas y mamíferos marinos.

 

Los manglares se encuentran en más de la mitad de las costas tropicales mundiales y son, probablemente, los ecosistemas costeros más productivos, y proveen alimento para gran cantidad de peces y mariscos. Los pastos marinos también atrapan nutrientes para peces y mariscos, a la vez que filtran contaminación y evitan la erosión costera.

 

 

Estuarios

 

Los estuarios son regiones donde los ríos, que acarrean sedimentos fértiles, se mezclan con las aguas oceánicas por el efecto de las mareas. Al contener nutrientes, tanto terrígenos como oceánicos, los estuarios mantienen una larga y elaborada cadena de vida, desde protozoarios hasta mamíferos, y proveen hábitats esenciales y criaderos para un amplio rango de especies.

 

Al menos tres cuartas partes de las especies con valor comercial pasan una parte de sus vidas en los estuarios. Debido a sus estructuras, los estuarios atrapan y retienen sustancias contaminantes en vez de transportarlas al océano, exponiendo las especies estuarinas a concentraciones cada vez mayores de contaminantes.

 

 

Arrecifes coralinos

 

Los arrecifes coralinos son ecosistemas tropicales altamente diversos que contienen más grupos de plantas y animales que cualquier otro ecosistema, a la vez que mantienen una tercera parte de todas las especies de peces. Los arrecifes coralinos necesitan aguas transparentes, luz intensa, salinidad constante y una temperatura de agua arriba de los 21o C.

 

Los arrecifes son afectados fácilmente por cambios en su medio ambiente, debido a que son complejos y delicados y dependen de un flujo constante de agua para su alimento. La erosión terrestre excesiva o la descarga de residuos puede opacar el agua, bloquear la luz o cubrir los arrecifes y están expuestos, además, a la colecta de coral, pesca por detonación y la sobrepesca.

 

 

Productividad

 

En comparación con el océano abierto, los ecosistemas costeros tienen una mucho mayor productividad biológica. Los estuarios y los arrecifes de coral son entre 14 y 16 veces más productivos que el mar abierto, mientras que los manglares llegan a serlo hasta 20 veces (cuadro 1).

 

Cuadro 1. Productividad biológica de diversas áreas marinas

Tipo de ecosistema

Promedio neto de productividad primaria*

Mar abierto

  57

Plataforma continental

162

Áreas de surgencia

225

Marismas

300

Estuarios

810

Arrecifes coralinos

900

Manglares

1,215

*En gramos de carbono por metro cúbico por año.

Fuente: Meyers, Norman. Ocean. En Gaia: An atlas of planet management. Anchor Press. Garden City, ny, 1984. p 74.

 

 

Daño a los recursos marinos

 

La actividad humana es responsable de una amplio rango de amenazas a la rica diversidad de la vida marina. Las causas del daño al medio ambiente marino costero son variadas y complejas, pero todas están relacionadas a la alta concentración de población humana en la zona costera. Aproximadamente dos terceras partes de la población mundial vive a lo largo de las costas y los ríos que drenan a las aguas costeras. Esta alta concentración de población es causa de la mayor parte del daño a los recursos marinos y costeros.

 

Las fuentes principales de daño a los recursos marinos son descargas de origen terrestre como el drenaje, descargas industriales, emisiones urbanas y agrícolas, la deforestación, construcción y desarrollo en áreas costeras, las descargas en mar de material dragado y desechos peligrosos, las descargas y fugas de petróleo, los plásticos desechados, la sobrepesca y el uso de técnicas pesqueras ineficientes.

 

La contaminación por fuentes diversas ya ha tenido un efecto importante sobre la posibilidad de obtener alimentos de algunas áreas. El peligro de enfermedades como cólera, hepatitis y gastroenteritis por el consumo de alimentos marinos va en aumento.

 

 

Degradación de los ecosistemas marinos

 

Las actividades humanas están amenazando las marismas, manglares y arrecifes coralinos en muchas partes del mundo. Por ejemplo, en el golfo Pérsico, el desarrollo urbano en terrenos costeros ha destrozado varios tipos de ecosistemas, incluyendo pastos marinos, manglares y arrecifes coralinos. En la costa este de África, los bosques de manglares han sido disminuidos considerablemente por la obtención de leña y materiales de construcción, mientras que en la costa este de Asia, extensos manglares se han destruido para dar lugar a plantaciones de arroz, lo que ha eliminado las barreras naturales contra las inundaciones provocadas por las tormentas. En Indonesia, una cuarta parte de los manglares ha sido convertida en campos de arroz y granjas camaronícolas. En México, centro y sur América, grandes extensiones de manglares se han destruido para el desarrollo de la camaronicultura. En Ecuador una tercera parte de los bosques de manglar se han convertido para este fin.

 

Los arrecifes de coral están siendo dañados en diversas zonas tropicales. Además de la destrucción de uno de los hábitats más ricos de la Tierra, el daño a los arrecifes coralinos aumenta la vulnerabilidad de las costas a las tormentas y a la erosión costera. Por ejemplo, en Sri Lanka unas 75 mil toneladas de coral son minadas anualmente para la industria de la construcción, exponiendo la costa a la erosión. Arrecifes a lo largo de la costa este de África están siendo alterados por la utilización de explosivos para la pesca y, en Filipinas, la mayoría de los arrecifes han sido dañados por el uso de cianuro para aturdir a los peces. El depósito de sedimentos por la desforestación y usos deficientes de la tierra amenazan los arrecifes coralinos de Asia oriental, el Pacífico sur y el mar Caribe.

 

 

Contaminación costera por actividades en tierra

 

Más del 80 por ciento de la contaminación oceánica proviene de actividades en tierra. Esta contaminación llega al océano por medio de fuentes puntuales o no puntuales. Las fuentes puntuales son, por ejemplo, drenajes, zanjas, canales y otros que emiten contaminantes en áreas específicas. Las fuentes no puntuales incluyen todo tipo de descargas irregulares desde tierra como las agrícolas y urbanas.

 

Ÿ       Drenajes municipales. La descarga de efluentes municipales e industriales al océano desde drenajes en las ciudades costeras está incrementándose, especialmente en el tercer mundo. Sin embargo, aun en las zonas más desarrolladas, estos efluentes muchas veces son drenados sin tratamiento. Los mares más contaminados se encuentran cerca de las costas densamente pobladas de India, Pakistán y Bangladesh y cerca de las ciudades costeras de Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas.

 

Ÿ       Desechos industriales. En ciertas áreas, la actividad industrial produce importantes fuentes puntuales de contaminación costera. Algunos desechos industriales son descargados directamente al mar a través de difusores. Un ejemplo de esto es la planta de fertilizantes en la salida del río Balsas, que descarga cantidades considerables de fosfoyeso que pueden afectar la zona costera cercana. En la costa este de Estados Unidos, 32 ríos y arroyos descargan desechos industriales a los Grandes Lagos y al océano Atlántico. En Europa, la descarga de pcb (bifeniles policlorinados) al río Rin está dañando la capacidad de reproducción de la población de focas en el mar de Wadden, en Holanda. Estas sustancias también penetran los océanos mediante depósitos directos desde la atmósfera.

 

Ÿ       Desagüe urbano. Emisiones domésticas e industriales como desperdicios alimenticios, residuos sólidos, pesticidas para jardines, compuestos tóxicos, metales pesados y sedimentos de obras de construcción son normalmente depositados en el drenaje de las ciudades. La lluvia lleva estos desechos a los ríos que, finalmente, los depositan en el mar. Casi la mitad del petróleo que contamina las aguas marinas proviene de los desagües urbanos.

 

Ÿ       Desagüe agrícola. Los fertilizantes, herbicidas y pesticidas que se utilizan para la agricultura se deslavan desde los cultivos hacia los ríos que los transportan a las aguas costeras. Sólo en Estados Unidos se utilizan cerca de 1,200 millones de toneladas anuales de pesticidas y, como no son fácilmente biodegradables, estos contaminantes persisten en las aguas costeras y se mueven hacia arriba en la cadena alimenticia, aumentando su concentración con cada paso. En las lagunas costeras de Sinaloa y Sonora, en México, los pesticidas son incorporados a la cadena alimenticia por medio de su alta producción pesquera.

 

Ÿ       Crecimientos de algas. Tanto el drenaje como las descargas agrícolas introducen grandes cantidades de nitrógeno y fósforo a las aguas costeras. Estos compuestos provienen de los detergentes, fertilizantes y desechos humanos que alimentan las algas y pueden provocar su crecimiento excesivo. Este crecimiento puede, en ocasiones, absorber todo el oxígeno del agua, causando la muerte por asfixia de las especies locales. En 1980 un evento de eutroficación (nombre con el que se conocen estos crecimientos excesivos), mató los peces en el mar Adriático a lo largo de 1,600 km de la costa italiana. En México, en la laguna de Bojórquez, en Cancún, existe un estado de cuasi-eutroficación debido a la acumulación de desechos orgánicos de la zona hotelera, vertidos sin tratamiento previo a la laguna desde hace varios años.

 

En muchas ocasiones, las algas de estos crecimientos excesivos tienen un color café o rojo, por lo que se les conoce como mareas rojas. Asimismo, en algunos casos, estas algas producen fuertes toxinas que pueden llegar a matar los peces y otras especies, incluso a los humanos que los consumen. En los mares de Japón ocurren alrededor de 200 mareas rojas cada año. En una ocasión, en 1987, una marea roja mató más de un millón de peces con un mercado potencial de 15 millones de dólares. Igualmente, una marea roja asfixió millones de salmones y truchas de mar en Escandinavia, cuando las algas bloquearon el paso de oxígeno a sus agallas. Otra fuente importante de nitratos que promueven las mareas rojas es la lluvia ácida proveniente de los óxidos de nitrógeno, producto de la combustión interna en vehículos automotores.

 

 

Construcción y desarrollo local

 

Gran parte del daño a los recursos marinos proviene del rápido crecimiento de comunidades costeras. Las presiones generadas por el desarrollo urbano amenazan muchos de los altamente productivos ecosistemas tropicales. El dragado, relleno de terrenos y construcción asociados al desarrollo local alteran el balance de la vida marina al modificar la salinidad del agua o incrementar su turbidez. Las áreas marinas biológicamente más productivas se encuentran usualmente en aguas tranquilas y protegidas que son, a su vez, ideales para la construcción de puertos, marinas y otras instalaciones costeras. Estas áreas marinas, que filtran el sedimento que viene de tierra y proveen hábitats para muchas especies, se encuentran entre los ecosistemas marinos más amenazados.

 

 

Descarga de residuos en el mar

 

Varias naciones industrializadas continúan la práctica de descargar residuos en alta mar, a pesar de tratados y leyes internacionales que lo prohiben, como la Convención de Londres sobre la descarga. Los residuos descargados incluyen dragados, lodos de drenaje, residuos peligrosos incinerados y desechos industriales.

 

Material de dragado. La fuente más abundante de material dragado proviene del lecho de los ríos, puertos y canales al hacerlos accesibles a la navegación. Esta fuente excede en gran medida los lodos de drenaje, los desechos industriales y el material radioactivo que se descargan en el mar. El material dragado contiene gran cantidad de sedimento y puede, además, contener aceite, grasa, metales pesados o contaminantes como los bifenilos policlorados (pcb), pesticidas y patógenos que pueden dañar tanto a las especies marinas como a los humanos si entran a la cadena alimenticia en altas concentraciones. Aun el material dragado que no contiene contaminantes puede dañar los organismos marinos al sepultarlos o al incrementar el sedimento suspendido, tapando la luz solar.

 

Lodos de drenaje. Dependiendo de sus contenidos y concentración, los lodos de drenaje pueden ser relativamente inocuos. Sin embargo, pueden también contener sustancias tóxicas como pcb, pesticidas, metales pesados como el plomo, mercurio y cadmio, así como microorganismos patógenos causantes de enfermedades. Estas sustancias pueden envenenar las especies marinas o pueden impedir su crecimiento y dañar sus órganos reproductivos. Los lodos de drenaje también pueden introducir cantidades excesivas de nutrientes a las aguas costeras, promoviendo los crecimientos explosivos de algas.

 

Desechos industriales. Como resultado del incremento en los costos del tratamiento y eliminación de desechos industriales en tierra, varias naciones industriales y del tercer mundo han recurrido a los océanos para deshacerse de una amplia gama de residuos orgánicos e inorgánicos, lodos y basura.Unicamente en el Atlántico sudoccidental y en los océanos polares la contaminación industrial no es un problema. Los contaminantes químicos han reducido los niveles de oxígeno y puesto en peligro la vida marina en las aguas costeras del mar Adriático norte, el golfo Pérsico, el mar Negro y el mar Arábico cerca de Karachi, Pakistán. En 1981, Estados Unidos vertió aproximadamente tres millones de toneladas de desechos industriales en aguas marinas.

 

El gobierno holandés recientemente informó que el mar del Norte se encuentra entre los más contaminados del mundo. Sólo en 1984, aproximadamente 5.6 millones de toneladas de desechos industriales, junto con 5,100 toneladas de lodos de drenaje y 97 millones de toneladas de material dragado fueron vertidas directamente en sus aguas. Se cree que, lo largo de la costa oriental del mar del Norte, la contaminación por pcb es responsable de envenenamientos masivos de peces y altas tasas de infertilidad y abortos en las poblaciones locales de focas, y hay evidencia de que la contaminación ha causado la muerte de miles de focas al debilitar sus sistemas inmunes. El gobierno del Reino Unido disputa estas aseveraciones, diciendo que la contaminación se restringe a áreas marginales de este cuerpo de agua y alegando que el mar del Norte se encuentra sano.

 

 

Figura 1. Descarga de desechos industriales, lodos de drenaje y material dragado al mar, 1981.

Fuente: Comisión Oceanográfica Internacional (unesco). The State of the environment. Publicado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (ocde), París, 1985. p 79.

 

 

Contaminación por petróleo

 

La contaminación por petróleo es aún una preocupación grande, aunque no es el problema que fue en los setenta. Los expertos estiman que cada año son descargadas entre tres y seis millones de toneladas métricas de petróleo en los océanos a partir de operaciones en tierra y en mar, pero difieren en cuanto a la importancia relativa de las dos fuentes. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económica calcula que la contaminación por petróleo en el mar se encuentra dividida casi equitativamente entre las operaciones en tierra y aquellas efectuadas en el mar, mientras que muchos expertos establecen que hasta un 90% del petróleo se origina en las operaciones en tierra.

 

La fuente principal de la contaminación por petróleo por operaciones en el mar es la industria de la embarcación que descarga aproximadamente 1.5 millones de toneladas métricas de petróleo en los océanos cada año. Aproximadamente una tonelada de petróleo se derrama por cada mil toneladas transportadas por mar (ver figura 2). Mientras que los derrames de petróleo por accidentes de tanqueros se denuncian en las noticias, corresponden a menos de un tercio del total del petróleo derramado. La mayor parte de la contaminación por petróleo en el mar resulta del lavado de los tanqueros con agua de mar y de las descargas al océano de agua de lastre aceitosa. La contaminación por petróleo en el mar por operaciones en tierra proviene, principalmente, de desechos industriales y municipales y de drenados.

 

 

Figura 2. Distribución de manchas visibles de petróleo en la década de los ochenta

Fuente: Comisión Oceanográfica Internacional (unesco). The state of the environment. Publicado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (ocde). París, 1985. p 76.

 

La contaminación por petróleo puede matar o dañar seriamente a la vida marina, incluyendo plancton, peces, crustáceos, mamíferos marinos y aves. Cuando un tanquero sueco derramó 300 toneladas de petróleo en el mar Báltico, perecieron unas 60 toneladas de moluscos y crustáceos. En 1969, la descarga de unas 150 toneladas de petróleo cerca de Holanda eliminó a 40 mil aves marinas. El desastre del Exxon Valdez frente a Alaska, en 1989, derramó mas de 10 millones de galones de petróleo y eliminó, por lo menos, 23 mil aves migratorias, 730 nutrias y 50 aves de rapiña.

 

La contaminación por petróleo es especialmente seria en regiones en donde el petróleo se produce, incluyendo el golfo Pérsico, el mar Rojo y el golfo de Aden. El mayor derramamiento de petróleo en el mundo probablemente se da en la región de Kuwait, en donde hay mas de 800 pozos de petróleo en el fondo del mar. Algunas playas en estas regiones productoras de petróleo se encuentran sucias más allá de una posible recuperación.

 

 

Plásticos desechados

 

En general, la mayor parte de los plásticos entra al ambiente marino con las descargas de basura en el océano y de barcos que vierten su basura en el mar. No hay datos de la cantidad de plástico que contienen los océanos, pero cada año más de 6 millones de toneladas métricas de basura proveniente de barcos se vierten en el océano, y más de 5 millones de envases plásticos son tirados cada día. Los pescadores comerciales frecuentemente tiran redes viejas y otros artes de pesca al mar, los cuales constituyen, cada año, aproximadamente 136 mil toneladas métricas de plásticos descargados en los mares. En una campaña de limpieza de tres horas que cubrió 157 millas de la costa de Texas en 1987, los voluntarios recolectaron 307 toneladas de basura, dos tercios de las cuales fueron plásticos e incluyeron más de 31 mil bolsas, 30 mil botellas y 15 mil anillos de six-packs.

 

Los plásticos desechados representan una amenaza mortal para la vida marina. Hasta dos millones de aves marinas y 100 mil mamíferos marinos (incluyendo 30 mil focas) mueren cada año después de ingerir o enredarse en plásticos. Las tortugas marinas, por ejemplo, se ahogan con bolsas de plástico que confunden con medusas. Las aves ingieren pellets de plástico que flotan en la superficie, confundiéndolos con huevos de peces o larvas. Un estudio reciente en la isla Midway en el Pacífico encontró que 90% de los polluelos de albatros examinados tenían basura de plástico en su sistema digestivo. Algunos mamíferos marinos se enredan y mueren de inanición al buscar peces en redes viejas desechadas, mientras que focas jóvenes se enredan al jugar con redes. La cantidad de este tipo de basura en los océanos seguramente aumentará dada la producción de plásticos que se duplica aproximadamente cada 12 años.

 

 

La sobreexplotación

 

Las poblaciones de peces y mamíferos marinos han sido gravemente mermadas en algunas regiones como resultado de una explotación excesiva.

 

Merma de reservas de peces. De las casi 20 mil especies de peces conocidas, aproximadamente 9 mil se cosechan, pero sólo 22 especies son capturadas regularmente en cantidades significativas. Seis grupos (arenque, bacalao, palometa, jurel, sierra y atún) constituyen casi dos tercios de la captura anual total. Entre 1950 y 1970, la captura mundial de peces aumentó anualmente en un 7%, triplicándose de 21 millones a 66 millones de toneladas métricas. Este incremento constante se debió, en gran parte, a los avances técnicos en el equipo de pesca.

 

Sin embargo, en 1972 la captura mundial decayó abruptamente en más de un 6% debido, sobre todo, al colapso en la pesquería de la anchoveta del Perú. A lo largo de la década siguiente, la captura aumentó sólo en aproximadamente 2% al año, alcanzando 77 millones de toneladas en 1983. Algunos analistas sugieren que el crecimiento más lento en los setenta se puede atribuir a factores como los costos mucho mayores del combustible, la recesión económica y la reducida industria de la anchoveta peruana. Desde 1983, la captura ha crecido en aproximadamente 4% por año, alcanzando 91 millones de toneladas métricas en 1986. De éstas, 7 millones de toneladas fueron producidas por acuicultura. El remanente de 84 millones de toneladas esta alcanzando lo que la fao cree ser el rendimiento máximo sostenible: 100 millones de toneladas anuales (ver figura 3).

 

Figura 3. Captura mundial y regional, 1950-1987

Fuente: fao. Yearbook of fishery statistics. Food and Agriculture Organization. Roma, varios años.

 

Los totales mundiales no incluyen las 24 millones de toneladas métricas estimadas que son capturadas anualmente por pescadores locales para uso personal o para venta en sus comunidades. De la captura total marina, aproximadamente un tercio se usa para alimentar animales y fertilizar tierras de cultivo.

 

Además de las pesquerías de Perú y en el Atlántico norte, otras pesquerías que se han colapsado o reducido como resultado de una sobreexplotación incluyen las de la sardina de California, el bacalao del mar del Norte y las pesquerías de la anchoveta y la sardina de Sudáfrica.

 

Cuando la sobreexplotación de una pesquería en particular es seguida por su colapso, las oportunidades para una recuperación eventual hacia rendimientos anteriores pueden ser escasas. En el caso de la pesquería de la anchoveta del Perú, la captura se triplicó entre 1969 y 1970, con un máximo de más de 13 millones de toneladas en 1970, antes de colapsarse a menos de dos millones de toneladas en 1973 y permanecer abajo de dos millones hasta 1986 (ver figura 4). De acuerdo con Roger Revelle, el colapso se debió, probablemente, tanto a la sobrepesca como a las perturbaciones climáticas originadas por una corriente El niño anormalmente caliente en 1972.