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Unión de Grupos Ambientalistas,
I. A. P.

Toma de Conciencia


 

Toma de Conciencia

 

 

Esa vocecita que se llama conciencia

 

 

Ingrid Ninón Herrera Koerner

Francisco J. Morales Villegas

 

 

Si queremos interpretar correctamente la dinámica del sistema social que vivimos hoy, debemos considerar también los cambios estructurales incorporados, desde la década de los cuarenta, al desarrollo económico de México.

 

Las necesidades sociales se satisfacen con recursos, la transformación de estos recursos para su aprovechamiento es regulada por el Estado. Dicha transformación genera desarrollo social y modifica el ambiente.

 

De la sociedad lo que interesa es el el individuo, por ser el ejecutor constante de acciones y actitudes acordes con las condiciones, circunstancias, factores y elementos (tanto naturales como artificiales). Estas acciones influyen en la vida cotidiana de todos y transforman el medio ambiente.

 

La tarea es esforzarnos, todos y cada uno, por entender la parte que nos afecta en la dimensión global de las relaciones humano-recursos-desarrollo-medio ambiente, así como los efectos de sus complejas interacciones.

 

Las comunidades modifican en tal grado su entorno  (considerado como el sistema de relaciones que los humanos establecemos con entidades biológicas y físicas) que éste no mantiene las condiciones particulares originales.

 

La población tiene entonces que adaptarse a las nuevas condiciones ambientales, modificando su conducta.

 

La presente guía ambiental tiene como propósito motivar la comunicación entre personas que comparten intereses comunes en la diversidad que nuestro ambiente comprende. La naturaleza somos también nosotros: compartiendo valores, opiniones y hábitos, estamos constantemente en interacción. Por eso, deberíamos ser corresponsables responder unos frente a otros y ajustar nuestra conducta en relación con el comportamiento y con las expectativas de los otros.

 

Si los saberes de la comunidad se desperdician, se pierde la conciencia. Es momento de retomarla. Ya hemos incorporado a nuestro lenguaje palabras como ambiente, medio, entorno, medio ambiente, ecología; que dejan de ser sólo palabras en el momento en el que nos damos cuenta del significado que tienen para los demás.

 

Cada una de esas palabras nos comunica algo, tiene significado de relación con otros seres o cosas; suele subrayar recursos para mantener y, también, nos invita a transformar nuestra manera de vivir. Su conceptualización ha adquirido un significado que compete, por necesidad e interés, a los individuos, a sus comunidades y a la sociedad. Si pensamos en las relaciones que tenemos con las cosas, las plantas, los animales y las personas, este pensar tiene una carga valorativa y por lo tanto ética e incluso moral.

 

Incluir lo ambiental en el campo de lo humano y sus relaciones con los demás, hace necesaria una reflexión acerca de nuestra manera de existir.

 

El motivo de tal análisis es que no podemos mantener un sistema social si no se atienden todos los factores que lo conforman y hacen posible que una comunidad sea lo que es.

 

El problema de fondo no es el posible agotamiento o la degradación de los recursos ecosistémicos; sino la solución efectiva y de largo alcance de las necesidades personales, comunitarias y sociales.

 

Cada persona que se niega a cooperar con los demás o a respetar a otro ser (semejante o no), se olvida de la necesidad que tiene de ellos, negándose a sí misma posibilidades de existencia. En el desprecio a los otros, se va perdiendo la conciencia que es comunitaria.

 

Entendemos la conciencia como un diálogo que incluye pensamiento-expresión-recepción-reflexión-interpretación y acción. Es un proceso cuyo propósito es modificar la circunstancia comunitaria.

 

Permitamos que aflore nuestra conciencia al comprender y reflexionar acerca de los aspectos que trata la presente guía ambiental, y entonces actuaremos para modificar nuestra circunstancia. Es la conciencia la que da significado y valor a nuestra relación con los demás.

 

 

Acerca de los autores

 

Ingrid Ninón Herrera Koerner,  originaria del Distrito Federal, egresada del Colegio de Geografía y de la Facultad de Filosofía y Letras; con estudios de sociología y una práctica docente iniciada en 1970 en el nivel medio superior de educación. Ingresa a la Secretaría de Educación Pública como profesora-investigadora en el área de ciencias sociales de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio, en donde labora hasta la fecha. Autora de la serie: Factores ambientales y estilos de desarrollo; factores ambientales y recursos compartidos, editorial Trillas, México, 1993; y Factores ambientales y la otra mitad del medio ambiente (en prensa). En los recientes diez años ha participado en distintos foros, coloquios y simposios relacionados con la temática ambiental, en los ámbitos nacional e internacional; asimismo, a través de ponencias, proyectos y cursos para la educación ambiental y educación para la salud.

 

 

Francisco J. Morales Villegas, nació en el Distrito Federal, egresado de la Facultad de Ciencias de la unam, con estudios de Filosofía. Su desempeño laboral ha sido en la Dirección General de Educación Normal y actualización del magisterio de la sep desde 1984, como profesor-investigador en proyectos de educación ambiental y educación para la salud. Es coautor de los títulos: Factores ambientales y estilos de desarrollo y, factores ambientales y recursos compartidos de la serie El ambiente, Editorial Trillas, México, 1993, y autor de artículos y ensayos publicados en materias ambiental y filosófica. De 1995 a la fecha, es jefe de la oficina de apoyos documentales y bibiotecarios del centro de actualización del magisterio en el df.

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