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Unión de Grupos Ambientalistas,
I. A. P.

DESARROLLO FUTURO


 
¿sostenible o sustentable?



México nuestro país no es un país culturalmente

 huérfano; posee un rico acervo de dónde

extraer un nuevo modelo de desarrollo

Carlos Fuentes

 

 

Jesús I. Guzmán Pineda

Manuel Pretelín Pérez

 

Al parecer la raíz griega oikos1 es elemento común a los conceptos de economía y ecología; sin embargo, en la realidad, estos son diametrales e irreconciliables. Según Martínez Alier, Aristóteles contempla en su libro La política "...[que la economía se aboca al] estudio del abastecimiento material del oikos o de la polis2”3 Sin embargo, en la actualidad la economía, en términos generales, es entendida como un sistema de relaciones sociales cuyo objetivo es la producción y obtención de satisfactores, necesarios para la reproducción socio-biológica de la especie humana. Para los pensadores económicos clásicos, como Adam Smith y David Ricardo, la economía sería las distintas contribuciones de trabajo, recursos naturales y capitales en el proceso productivo4. Otra concepción de la economía es la que se refiere a "el sistema económico de una área, región o país".5

 

Desde el siglo xvii, el modo predominante de producción en el mundo ha sido el capitalismo, primero comercial y posteriormente industrial. Este sistema tiene como objetivo la extracción y aumento de la riqueza a partir de diversos componentes materiales. "La economía política clásica consideraba la producción masiva [de mercancías] como una condición previa de la industrialización".6 El capitalismo, se ha distinguido de otros procesos productivos por su lógica de ganancia y su crecimiento compulsivo. Por lo tanto la acumulación capitalista ..."es el medio típico mediante el cual [la clase dominante] alcanza la preeminencia y la distinción en el mundo socioeconómico".7 Paro lograr lo anterior, se ha permeado al proceso productivo de una visión productivista y eficientista, dejando de lado los aspectos físicos de la producción, como la capacidad porteadora o de recarga de los ecosistemas.8

 

La ecología es un término introducido por el científico alemán Ernest Haeckel, para designar "...a una subdisciplina de la zoología que debería de investigar el conjunto de las relaciones de una especie animal con su medio ambiente orgánico e inorgánico [...] Sin embargo, la ecología sólo alcanzó su actual controvertida imagen, cuando incluyó en sus investigaciones a una determinada especie animal, al hombre".9 Para los años sesenta, las llamadas de atención por parte de los teóricos como Carson y Commoner, sobre la crisis ecológica provocada por el modo social de apropiación de los recursos naturales en las sociedades industriales, propiciaron el rescate de la ecología como una herramienta que permitiría evaluar "...la incidencia de los asentamientos humanos sobre los diversos ecosistemas y, en última instancia, sobre el conjunto de la ecósfera".10 En 1968 se fundó el Club de Roma cuyo objetivo fue elaborar un análisis actualizado y estudios prospectivos sobre el desarrollo económico. Los mencionados estudios incluyeron una metodología que interrelacionaba cinco variables: población, producción de alimentos, industrialización, contaminación del medio ambiente y consumo de recursos naturales no renovables. En dichos documentos, se concluyó acerca del carácter finito de recursos naturales presentes en algunos de los vectores de la biósfera.11

 

En los últimos cuarenta años, hemos sido espectadores de algunos cambios importantes en la economía internacional y nacional. En el ámbito internacional, para fines de la década de los sesenta, el sistema económico de mercado presentó claros signos de agotamiento. Lo anterior se manifestó en la crisis estructural de la economía mundial, que fue potenciada por otras de carácter coyuntural y sectorial. En México, desde mediados de los setenta se presentó una crisis estructural de la economía que ha sido extendida y profundizada por otras coyunturales, como las de 1976, 1982, 1987 y 1994. Este fenómeno ha provocado que el país se encuentre sumergido no en la década perdida, sino en una doble década perdida.

 

La crisis arriba mencionada significó un parteaguas de la historia contemporánea de la sociedad mundial, y nacional en particular. Desde inicios de los setenta hasta la actualidad, nuestro país, y por ende la sociedad, se ha visto sometido a los impactos negativos no sólo de las situaciones de desequilibrio económico sino de las estrategias de refuncionalización. El actual proceso de globalización-regionalización de la economía mundial tiene como objetivo fundamental la obtención de una mayor cuota de rentabilidad, para lo cual los países altamente desarrollados ocupan nuevas posiciones en la división internacional del trabajo (dit); principalmente aquellas que presentan un mayor dinamismo y rentabilidad. La actual base del proceso de reestructuración económica lo constituyen la alta tecnología, que es la base del paradigma electronico-informático, y los nuevos materiales y energías, como el caso de la biotecnología y los semiconductores. El proceso en cuestión, ha posibilitado la configuración geoespacial del mismo, permitiéndole ubicar sus procesos productivos en aquellos puntos donde se tengan los flujos constantes de energía, agua, recursos naturales y todos aquellos elementos que aseguren las condiciones de reproducción de su estructura económico-productiva.

 

En México, desde 1935, dentro de la política de desarrollo económico denominada sustitución de importaciones, se otorgó un lugar preponderante al combate al hambre, la desnutrición y algunas epidemias, y la seguridad social, como rubros importantes del desarrollo o bienestar social. Además, durante la década de los sesenta, el Estado impulsó una profunda campaña contra el analfabetismo y la elaboración y difusión de los libros de texto gratuitos, punta de lanza para extender la cobertura de la demanda y elevar el grado promedio de la educación. Dichas estrategias buscaron el desarrollo social en general.

 

Posteriormente, para inicios de los setenta, se estableció el modelo de desarrollo compartido, que pretendía impulsar estrategias de mejora estructural y salarial de los trabajadores urbanos y rurales, como parte de una política económica para el fortalecimiento del sector industrial. Sin embargo, las crisis cíclicas sexenales llevaron al Estado a diseñar estrategias para corregir las manifestaciones de las crisis. En países semi-industrializados y agroexportadores, como México, las estrategias de recuperación económica han impactado negativamente el renglón del bienestar social, además de acelerar la presión sobre los recursos naturales y humanos, incrementando la contaminación y el deterioro, tanto ambiental como de la calidad de vida.

 

Podríamos continuar abordando los diversos renglones que conforman el desarrollo económico; sin embargo, nos enfrentamos con que, a pesar de las fuertes inversiones financieras, las condiciones sociales de la población mexicana se encuentran como hace cuarenta años, en el mejor de los casos. El actual modelo económico neoliberal ha restringido, e incluso desaparecido, los apoyos financieros al sector de bienestar social. Además, la reorientación del aparato productivo y las contradicciones en el campo mexicano, no sólo han agudizado el problema del deterioro de los mínimos de bienestar y de calidad de vida, sino que ha ejercido una mayor presión sobre los recursos naturales, incrementando el deterioro ambiental de los ecosistemas que se encuentran en el espacio biogeográfico de nuestro país. De continuar esto se profundizaría la actual dependencia alimentaria, científico-técnica, financiera y política hacia los países altamente desarrollados, así como un dispendio de los recursos naturales de las generaciones presente y futura.

 

Derivado de múltiples factores naturales, socioeconómicos, políticos y culturales, México presenta el siguiente cuadro de deterioro ambiental:

 

"En las cinco cuencas hidrológicas más contaminadas el índice de la calidad del agua cayó 5.3% entre 1989 y 1991.

 

La desforestación en México en la década de los ochenta fue de 1.3% anual, cerca del doble del promedio mundial. Este fenómeno impacta el ciclo del agua.

 

La intensidad energética de la producción en México aumentó 5.7% entre 1970 y 1990, mientras la intensidad energética en los países de la OCDE12 se redujo en 35.3% en el mismo periodo."13

 

A pesar de los intensos trabajos para estabilizar y, posteriormente, mitigar el problema de la contaminación atmosférica, ésta continúa ubicándose como mala. Esto afecta a los cuerpos agua, por el fenómeno que se conoce como lluvia ácida.

 

El incesante crecimiento de la mancha urbana ha sustituido la capa vegetal por una capa de asfalto y concreto, lo que disminuye los escurrimientos que recargan los mantos freáticos.

 

Las tendencias a la metropolización y megalopolización de muchos puntos urbanos, requieren de una elevada y continua demanda de agua, generando, además, una creciente cantidad de aguas residuales con contenidos de microorganismos patógenos, trazas de metales (pesados y livianos) y sustancias tóxicas y peligrosas (flamables, inflamables, explosivas y corrosivas).

 

Según estudios del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, México contará con 100 millones de habitantes para el año 2000, de los cuales el 75% estarán establecidos en puntos urbanos y sólo el 25% restante será población rural.

 

El crecimiento urbano tiene un movimiento expansivo hacia zonas de amortiguamiento. Igualmente, algunas actividades de la agricultura moderna y de la rama pecuaria son de carácter extensivo, lo que consecuentemente origina un movimiento expansivo hacia nuevas zonas para el desarrollo de dichas actividades y esto provoca una expansión de la frontera agrícola.

 

Además, el uso de la alta tecnología y otros insumos, generan un desplazamiento de la abundante mano de obra presente en nuestro país, impactactando negativamente a un amplio sector de la población, así como los suelos y cuerpos de agua continentales, generando un deterioro ambiental que, de continuar con los actuales ritmos de explotación de los recursos naturales, llegará a un proceso irreversible que pondrá en peligro la supervivencia no sólo de un sector de la economía sino de la humanidad.

 

Otro elemento que no se ha considerado, o se ha minimizado, es la capacidad portadora de los diversos ecosistemas que sirven de base a las actividades agropecuarias. De no observarse lo anterior se esta arriesgando y privando a las generaciones presentes y futuras, de lo que algunos teóricos del ecologismo llaman capital verde o natural14 (los recursos naturales de la biósfera). Además, es necesario aplicar tecnologías socialmente apropiadas que incorporen la abundante mano de obra nacional y un manejo sustentable de los recursos naturales, con el fin de prolongar nuestra estancia en el planeta.

 

El primer intento para corregir los daños generados por un estilo de desarrollo altamente ineficiente se materializó en 1972 en Estocolmo, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Posteriormente, en 1992 en Río de Janeiro, se efectuó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (cnumad).

 

En 1989 se convocó la creación de la Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente para América Latina y el Caribe, cuyo objetivo es aportar visiones múltiples, políticas y regionales, que apunten a corregir el deterioro ambiental y las diferencias económicas derivadas del actual patrón de predominio político-económico ejercido por los países altamente desarrollados en las economías subindustrializadas de América Latina y el Caribe. Nuestra propia agenda describe el deterioro ambiental prevaleciente en muchos países latinoamericanos, mismo que se manifiesta en "...prácticas inconvenientes en el uso del suelo, deterioro del medio urbano donde habita la mayoría de la población; el aprovechamiento irracional que [se hace] de los grandes ecosistemas base de nuestro patrimonio natural; y la agresión constante a nuestras fuentes de agua".15 Además del deterioro regional que se hace de los recursos naturales, están el desempleo y la miseria. En este sentido, la pobreza es una manifestación del deterioro ambiental.

 

La concepción epistemológica del espíritu del capitalismo16 considera los recursos naturales como un "recurso común", proporcionado a la especie humana para ser enajenado; lo que conlleva que la naturaleza sea vista en una doble visión: a) como una fuente inagotable de recursos, y b) como un depósito o vertedero de residuos, desechos y subproductos. Por lo tanto, para lograr su predominio, el capitalismo y sus promotores han instaurado un modelo de desarrollo sostenible o expansionismo continuo,17 entendido como una forma de producción masiva de mercancías, lo que permitiría una supuesta elevación de la calidad de vida.

 

Diametralmente opuesto, el desarrollo sustentable es un paradigma constituido por diversas estrategias de actividades, para lograr un desarrollo económico con prácticas productivas no lesivas al entorno natural. "El concepto es complejo, involucra desde luego un desarrollo que es sustentable en el largo plazo en términos no solamente económico, sino sociales y ecológicos [ambientales], es decir, que mantenga la productividad de los sistemas naturales. En un pasado se ha concentrado la atención en la factibilidad y eficiencia económica sin privilegiar consideraciones sociales y [...] deteriorando la naturaleza."18

 

"Para que la humanidad eluda el derrumbe total de los sistemas naturales no sólo requiere de una desaceleración de la expansión número, sino también un cambio en la búsqueda del crecimiento económico a la de un progreso [sustentable]; un mejoramiento humano que no se logre a expensas de las generaciones futuras"19. Por lo tanto, el antagonismo entre los modelos de desarrollo antes mencionados, no se reduce a un problema semántico o hermenéutico, sino a una posición política respecto a la forma de apropiación de los recursos.

 

En la actualidad a los millones de individuos que conformamos la humanidad se nos ha socializado, es decir, somos una masa amorfa de individuos y en nuestro nombre y perjuicio los bienes comunes del planeta ¾agua, suelo, aire, flora, fauna y recursos naturales¾ son explotados, contaminados y deteriorados por los capitalistas en general y por los países altamente desarrollados. Así pues, nos enfrentamos a la realidad absurda impuesta por el capitalismo: la explotación del ser humano por el ser humano y la contaminación y deterioro de la naturaleza por la humanidad.

Muchas de las propuestas vigentes de desarrollo económico-social son de tipo eficientistas o productivistas, es decir, son estrategias propias del modelo de desarrollo sostenible o de crecimiento continuo, el cual ha demostrado que, lejos de ser una opción viable para el desarrollo socio-económico respetuoso del medio ambiente, sólo ha ensanchado y profundizado las desigualdades de la población e incrementado el deterioro ambiental; situación que ha sido polarizada por el modelo neoliberal de crecimiento.

Quizá una de las opciones sea desarrollar estrategias y técnicas que permitan el uso sustentable de los recursos. Esto sería una etapa previa para la aplicación de un modelo de desarrollo alternativo, como el desarrollo sustentable, cuya producción no sea lesiva al entorno natural y sea técnicamente apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable.

 

"El hombre ha ocasionado desequilibrios, no sólo en la naturaleza, sino fundamentalmente con el prójimo y en la estructura de la sociedad. los desequilibrios que la humanidad ha causado en el mundo natural tienen su origen en el mundo social."20 Lo anterior, nos permite concluir que el problema de la contaminación y el deterioro ambiental no es un problema biológico o ecológico, sino profundamente humano. Si queremos garantizar un futuro menos agresivo, lacerante y pauperizado a las generaciones presentes y futuras, debemos repensar los actuales estilos de vida

 

Bibliografía

 

1.   Término griego referido a la casa (nota del autor).

2.   Término griego que se refiere a la ciudad. (Nota del autor).

3.   Martínez, A. J. Schulüpmann, Klaus. La ecología y la economía.FCE. México, 1991.

4.   Napoleoni, C. Fisiocracia. Smith, Ricardo, Marx. Oikos-Tau. Barcelona, 1974.

5.   Sheldon, Arthur y Pennance, F. G. Diccionario de economía. Alhambra Mexicana. México, 1980. p 217.

6.   Sabel, Charles F. Los cambiantes modelos de eficiencia económica y sus implicaciones para la industrialización       del tercer mundo. En Democracia, desarrollo y el arte de traspasar fronteras. Lecturas, núm. 65. FCE. México,      1989. p 33.

7.   Robert L, Heilbroner. Naturaleza y lógica del capitalismo. Siglo xxi, México, 1989. p 47.

8.   Proceso de recarga de los elementos biogeoquímicos presentes en los diferentes ecosistemas. (nota del autor).

9.   Magnus Enzensberger, Hans. Contribución a la crítica de la ecología política. UAP. Puebla, 1976. p 7.

10. Da Cruz, Humberto. El prodigioso despertar de la conciencia ecológica. En Viejo topo, núm. 8 extra. Barcelona, s/f. p 40.

11. "La biósfera [o ecosistema] se define como la parte de la Tierra” limitada por la zona parabiosférica a una altura aproximada de 10 mil metros y hacia el interior del planeta hasta llegar a la zona disfótica a una profundidad de 10 km. En esta zona de 20 km. que envuelve la tierra, es donde establecen sus relaciones las diversas comunidades de seres vivos o de la biocenósis, siendo éstas fundamentalmente energéticas. La biósfera está constituida por los vectores atmosféricos, hídrico y lítico o edáfico. Véase: Guzmán Pineda, Jesús I. La reestructuración productiva y el medio ambiente (el caso de la industria automotriz en México 1979-1990). ipn. México, 1992. p 14.

12. Organización de Cooperación y Desarrollo Económico.

13. Instituto Nacional de Ecología/Secretaría de Desarrollo Social. Informe de la situación general en materia de equilibrio ecológico y protección al ambiente 1993-1994. ine/Sedesol. México, 1994 p 28.

14. Ekins, Paul, Hillman Mayer y Hutchinson, Robert. Riqueza sin límit.; El atlas gaia de la economía verde. edaf. Madrid, 1992.

15. Comisión de desarrollo y medio ambiente de América Latina y el Caribe. Nuestra propia agenda sobre desarrollo y medio ambiente. fce. México, 1991. p 3.

16. Véase Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

17. Biffani, Pablo. Desarrollo y medio ambiente ii. Los recursos naturales y la población. CIFCA. Madrid, 1980. p17.

18. Comisión… Nuestra propia agenda, p 50. "El desarrollo sustentable es el manejo y conservación de la base de los recursos naturales y la orientación del cambio tecnológico e institucional, de tal manera que asegure la continua satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes y futuras. Este desarrollo (en los sectores agrícola, forestal y pesquero) conserva la tierra, el agua y los recursos genéticos vegetales y animales, no degrada el medio ambiente y es técnicamente apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable". FAO, ONU. Medio ambiente y desarrollo sustentable. FAO. Roma, 1993.

19. Brown R. Lester, Sandra Postel y Chistopher Flavin. Del crecimiento al desarrollo sostenible. En El trimestre económico. México, 1992. p 268.

20. Bookchim, Muray. Por una sociedad ecológica. Gustavo Gilli. Barcelona, 1984. p102.

   

Acerca de los Autores

 

Jesús Ignacio Guzmán Pineda nació en México, D.F., Realizó los estudios de licenciatura en Sociología de 1983 a 1988 en la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, titulándose con el trabajo La política ecológica estatal, el cual fue distinguido con una mención honorífica en el Premio Nacional de Medio Ambiente Serfín en 1990. En 1988 asistió al curso de actualización Ecología Urbana, en la mencionada institución educativa.

 

Cursó estudios de maestría en ciencias con especialidad de Medio Ambiente y Desarrollo Integrado, alcanzando el grado de Maestro en Ciencias con la tesis titulada El medio ambiente y la reestructuración productiva, el caso de la industria automotriz en México, 1970-1990. En 1992 sustento la ponencia La industria automotriz y medio ambiente en la Universidad La Sapienza.

 

Entre 1992 y 1994, se desempeño como profesor de tiempo completo en el Proyecto Interdisciplinario de Medio Ambiente y Desarrollo Integrado (pimadi/ipn). Asimismo, fue un de los impulsores en la formación y desarrollo del Centro de Información Especializada en Medio Ambiente y Desarrollo Integrado (ciemadi/pimadi/ipn).

 

Actualmente es profesor de tiempo completo, en el departamento de sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco. Ha escrito y publicado diversos artículos respecto al medio ambiente y el desarrollo en revistas y boletines académicos, así como en libros relacionados con el tema.

   

Manuel Antonio Pretelín Pérez estudió la primaria en la primera escuela activa en México, la escuela experimental Freinet de Patricio Redondo quien desde siempre se preocupó por la acelerada desforestación de la selva de Los Tuxtlas, ahí se celebraba año con año y de manera significativa el Día del Árbol. Por lo que el amor a la naturaleza se convertiría en algo espontáneo y natural. Siguió sus estudios secundarios en la misma población para luego trasladarse a esta capital a estudiar en la preparatoria  núm. seis de la unam. Cursó la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de 1968 a 1972. Más tarde obtuvo una beca para estudiar en la Universidad Kliment Ojridski de Sofía, Bulgaria la maestría en Derecho Internacional. A su regreso surge la oportunidad de integrarse a un proyecto de educación novedoso: la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primero como becario y luego como profesor-investigador de tiempo completo ha impartido clases desde hace más de veinte años en el departamento de Sociología de la división de Ciencias Sociales y Humanidades. Ha impartido cursos en la fcp y s de la unam.

 

Ha participado en investigaciones en el área de Sociología Rural: El desarrollo agroindustrial y los sistemas no alimentarios: tabaco, lo que lo acerca una vez más a la problemática ambiental de la región de Los Tuxtlas. Colaboró con la Asociación Ecológica Coyoacán y actualmente con la Unión de Grupos Ambientalistas. Ha publicado diversos artículos sobre la necesidad de rescatar la selva tuxtleca y ha participado en diversos foros sobre esta problemática.

   

Para saber más

 

  • Leff, E. Medio ambiente y desarrollo en México. unam/ciih-Porrua. vols. i y ii. Colección México: actualidad y perspectivas. México, df.

  • Toledo, C. S, Anta y Contreras H. Instrumentos fiscales y no fiscales en la gestión ambiental en México, Comisión Económica para América Latina y el Caribe. México, 1995.

  • Toledo, V, Carabias, J. Toledo, C. y González C. La producción rural en México: alternativas ecológicas. Universo xxi. México, df. 1989.

  • Carabias, J. E, Provencio y Toledo C. Manejo de recursos naturales y pobreza rural. unam/fce . Sección de obras, de ciencia y tecnología. México, 1994

  • Quadri G. Economía, sustentabilidad y política ambiental, en Yúñez, A. compilador. Medio ambiente, problemas y soluciones. El Colegio de México. México, 1995.

  • Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

  • Informe de acciones 1992-1996. México, 1996.

  • Panayotou, T. Ecología medio ambiente y desarrollo: debate crecimiento versus conservación. Colección Ecología, 4.Gernika. México, 1994.

  • Jarque, C. Cuentas nacionales y medio ambiente. en Glender, A. y Lichtinger v. La diplomacia ambiental, Secretaría de Relaciones Exteriores, Fondo de Cultura Económica. México, 1994.

  • CEPAL. Economía campesina y agricultura empresarial, Siglo xxi. 1982.

  • Calva J.L. Crisis agrícola y alimentaria en México. Probables efectos de un tratado de libre comercio en el campo mexicano. Fontamara, México, 1988.

  • Calva J.L. Alternativas para el campo mexicano. (Comp). Friedrich Ebert. Fontamara. México, df.1993.

  • Toledo, V. et. al. Ecología y autosuficiencia alimentaria. Siglo xxi. México, df.

  • Primer foro nacional sobre agricultura orgánica.. Producción de México hacia el mundo. Memorias. unam, México. 1996.

  • Secretaría de Turismo, Alianza para el turismo. México, 1995.

  • Jiménez , A. Conservación y aprovechamiento de los recursos naturales para el ecoturismo y participación de la comunidad para un desarrollo turístico sustentable. Secretaría de Turismo, 1994.

   

Qué podemos hacer

 

  • Debemos exigir que en los planes de estudio, a todos los niveles, se contemple como obligatoria la materia de medio ambiente. Sobre todo en las Universidades  pues esta dimensión debe atravesar todos los sectores.  

 

  • De la misma forma debemos exigir que la ecología sea una dimensión presente en todas las iniciativas, planes, proyectos y acciones de índole económica y social. No puede ser ya sólo confinada en apéndices o apartados de política ambiental, en tanto que la naturaleza es al mismo tiempo objeto, sujeto, instrumento y espacio que sustenta toda relación económica y social.  

 

  • La gran diversidad de la nación obliga a diferenciar regionalmente una parte importante de los contenidos educativos.  Es preciso incorporar en los programas de formación básica los aspectos más relevantes de la historia, la cultura y la ecología de cada región y comunidad.  

 

  • Debemos pedir que la educación media ofrezca opciones terminales, vinculadas con las actividades ecológicas y productivas que se desarrollen en la región del educando, de modo que éste se convierta en extensionista y asesor de su comunidad, terminando con el absurdo de dar una educación impráctica a los jóvenes.  

 

  • Debemos pedir que en la educación superior se genere una capacidad científica y tecnológica apta para movilizar el potencial de los recursos naturales, humanos y organizacionales de nuestro país, a través de una producción creativa, crítica, y propositiva de nuevos conocimientos, que promueva estrategias y alternativas integrales de desarrollo. Esto implica la reformulación de las actuales estructuras académicas que permita la articulación de las diferentes disciplinas en los programas de investigación docencia y extensión con el objetivo de asumir y resolver problemas complejos como los de la racionalidad energética de los procesos productivos, la producción alimentaria autosuficiente y el manejo integrado de nuestros recursos.

 

Con quién y a dónde acudir

 

·      Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco.

Departamento de Sociología,

Jesús Ignacio Guzmán Pineda.

Tels. 724 43 39   724 43 41   724 43 42

Correo electrónico: gpj1I@hp9000a1uam.mx

·      Manuel A. Pretelín Pérez.

Tels.724 43 39   724 43 41   724 43 42

       Correo electrónico: ppa@hpp9000a1.uam.mx

·      Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio)

Fernández Leal 43, col. Barrio de la Concepción Coyoacán, cp 04020 México, df.

Tels. 554 74 72   554 43 32

·      Programa Universitario para el Medio Ambiente (puma)

Edif. Coordinación e Investigación Científica, Circuito Exterior. cp 04510 México, df.

Tels. 622 41 68   622 41 70   Fax 550 88 34

·      Sociólogo Javier Riojas Rodríguez

Universidad Iberoamericana. Dirección de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable

Prol. Paseo de la Reforma 880, col. Lomas de Santa Fe, cp 01210 México, df.

Tel. 723 15 30

·      Proyecto Ba´Asolay

Nidya Estrada

Yosemite 70-3, col. Nápoles, cp 03810 México, df.

Tels. 606 17 92   543 54 14   523 42 04

·      Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (pnuma)

Blvd. de los Virreyes 155, col. Lomas Virreyes, cp 11000 México, df.

Tels. 202 48 41   202 09 50

·      Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud)

Periférico Sur 4156, planta baja, col. Jardines del Pedregal, cp 01900 México, df.

Tels. 568 59 38   568 59 14

·      Instituto Mexicano de Tecnologías Apropiadas, ac

Farallones 60-B, col. Acueducto Guadalupe, cp 07270 México, df.

Tel./Fax 391 18 88

·      Eco Red

Patriotismo 334-5º piso, col. San Pedro de los Pinos, cp 03800 México, df.

Tels. 277 58 44   277 58 44   277 33 55

·      Colegio de México, ac.

Carretera al Ajusco 20, cp 14200 México, df.

Tel. 645 13 30

 

Internet

 

Economía ecológica

Web:       http//csf.colorado.edu/se/

Lista de correo

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            Suscríbete a: listerserv@csf.colorado.edu

Ecoweb

Web:            http//ecosys.drdr.viriginia.edu.EcoWeb.html

 

 

 

Para la discusión y el análisis

 

Te has puesto a pensar cuan vulnerable es la ciudad de México. Los mantos freáticos se están contaminando y les extraemos mucho más agua de la que se infiltra y se pueden colapsar en cualquier momento, pero además vivimos en una zona sísmica, estamos desecando cientos de poblados para traer el agua a la ciudad con un alto costo económico e ineficiencia energética, sólo tratamos un diez por ciento de toda el agua negra, tenemos cuantiosas pérdidas en las tuberías por fugas, nuestro aire está totalmente enrarecido, vivimos rodeados por montañas que no permiten la dispersión de los contaminantes, en un espacio de 186 mil hectáreas viven casi diez millones de habitantes, más del 40% de ellos viven muy pobremente, las áreas verdes por habitante son insuficientes y se han ido reduciendo, el sistema de transporte es ineficiente, inseguro y contaminador, las zonas rurales producen cada vez menos alimentos y los bosques se manejan inadecuadamente, la urbanización es anárquica, sin planeación, se permiten construcciones en barrancas, los centros comerciales proliferan por toda la ciudad, las bibliotecas, en cambio, son muy escasas, las adicciones van ganando terreno con los jóvenes, los robos y los crímenes son muy frecuentes, los medios de comunicación electrónicos llenan su programación con temas de violencia, drogadicción y notas rojas, son contados los programas educativos, etcétera, etcétera, etcétera. Lo peor del caso, es que todas las grandes ciudades de la república están siguiendo este mismo modelo de desarrollo. ¿Desarrollo insustentable o suicidio colectivo? Tú, ¿qué opinas?

¿Dónde reside el problema?

¿Por qué el humano es la única especie que no piensa en el futuro?

¿Crees que exista una crisis de valores? o ¿Están cambiando los valores?

¿Cómo te imaginas a México dentro de 25 años?

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