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Unión de Grupos Ambientalistas,
I. A. P.

Participación de Organizaciones No Gubernamentales Ambientalistas


No Gubernamentales Ambientalistas

¿A quién no asombra

ver que la humanidad, cobarde o ciega,

al éxito se rinde y se doblega?

Núñez de Arce

   

Regina Barba Pírez

   

Introducción

 

A partir de la década de los cincuenta, hemos presenciado la proliferación de las organizaciones sociales en todo el mundo surgidas de la ingobernabilidad generada por el debilitamiento del Estado y las instituciones. Este tipo de organizaciones se ha dedicado a diferentes objetivos y se caracterizan porque en ellas la corresponsabilidad social permea sus acciones y las traduce en gestión para el cambio y el desarrollo.  En este ensayo sólo nos ocuparemos de las organizaciones no gubernamentales ambientalistas.

 

Si bien el concepto de Estado ha sido ampliamente definido en la abundante literatura que se ha producido en torno al tema, no lo es  para la sociedad civil organizada que trabaja por causas ambientales: los llamados ahora organismos no gubernamentales ambientalistas, ecologistas o conservacionistas.

 

Veamos ahora, una definición  de qué es  una ong ambientalista.

 

Según Raúl Brañes, distinguido abogado especializado en legislación ambiental, "Se designa modernamente como ong a todos los grupos de individuos que se han constituido de manera formal para la consecución de ciertos objetivos de naturaleza social y que, sin embargo, no son parte integrante de un gobierno (en sentido amplio). Las ong que aquí interesan son aquellas que se constituyen en función de objetivos que se vinculan a la protección del medio ambiente."

 

Yo entiendo como ong ambiental al grupo de personas morales de carácter privado, que no perciben remuneración alguna del gobierno, que realizan acciones de educación, denuncia,  investigación, preservación, protección, mejoramiento, desarrollo integral y aprovechamiento responsable, de los recursos naturales y el medio ambiente.

 

En esta última y escueta definición, no mencioné que tendrían que estar legalmente constituidas, algo importante para que el Estado las reconozca como entes jurídicos, sin embargo,  hay muchas que realizan trabajo bajo las premisas mencionadas que no están conformadas de esta manera. Tampoco mencioné las que se dedican exclusivamente a publicitar los problemas ambientales y, éstas, también son ong.

 

Ahora bien, cualquiera de estas definiciones no nos dice absolutamente nada de la calidad de las actividades que una ong  desarrolla, tampoco nos dice acerca de su ideología o del sector al  que se dirigen primordialmente.

 

Para realmente comprender integralmente a una ong ambientalista requerimos señalar sus componentes, así como, los principales elementos que  determinan su funcionamiento.

 

Tal es el caso de la procedencia de su capital, de la formación de su infraestructura o la dependencia de algún sector nacional público, particular o de alguna fuerza hegemónica del exterior. También debemos saber si verdaderamente es independiente y no pierde su objetivo general más puro, que debería ser defender el medio ambiente con un compromiso ético.

 

Podríamos ir más allá en el diagnóstico  particular de las ong por la cantidad de proyectos que manejan,  la diversidad de los temas que tocan, la integralidad de éstos, la concurrencia de distintos sectores, si son voluntarios o asalariados los niveles de ingreso de su personal.

 

Se puede medir su presencia en la vida comunitaria por la cantidad de acciones efectuadas, las demandas atendidas, su presencia en los medios de comunicación, las publicaciones realizadas, la investigación desarrollada, etcétera.

 

El nivel del análisis de una ong cambiará de acuerdo a la multiplicidad de variables que se quieran introducir para su estudio. Algo que también variará una investigación sobre un organismo de este tipo el lapso considerado para su estudio, o bien, los momentos coyunturales de acciones específicas.

 

En lo particular, no he encontrado un estudio amplio y profundo que nos dé una perspectiva global del movimiento ambientalista mexicano. Existen muy aceptables análisis de los grupos y su desarrollo y partes de su expresión. Sin embargo, ningún estudio refleja verdaderamente cuál es la incidencia de las ong ambientalistas en los aspectos de la vida política y social del país, desde sus inicios y con todas las características arriba mencionadas, las cuales son fundamentales para entender este movimiento como fenómeno social. Más bien se ha cumplido con una función estadística descriptiva más no interpretativa del funcionamiento del movimiento, sin corresponder necesariamente a toda una explicación nacional del fenómeno.

 

Esto puede ser debido, quizá, a la corta vida que tienen algunas de estas organizaciones, a sus continuos cambios y metamorfosis, a los aspectos externos del fenómeno (como las relaciones con el gobierno, las políticas económicas, la situación democrática del país), a la aparición coyuntural de algunas de ellas, a la evolución de la legislación ambiental, a los avances tecnológicos, a las interrelaciones entre los grupos (alianzas, redes, federaciones), nacionales o internacionales, a la difusión oficial de los problemas ambientales, etcétera.

 

¿Desde cuándo?

 

Como en todo movimiento social, no podemos encontrar una fecha exacta de cuándo se inicia, la participación de las ong pero podemos descubrir ciertos rasgos e indicadores de qué algo estaba pasando. Quizá la conciencia internacional respecto de las terribles consecuencias de la proliferación nuclear jugó un papel fundamental en la conclusión del Tratado de Moscú, el 5 de agosto de 1963, en el cual se acordó la prohibición parcial de las pruebas nucleares por sus efectos en las aguas y en la atmósfera. Sin embargo, este hecho también retardó cerca de diez años la difusión de teorías sobre ecología política, iniciada en Estados Unidos por Rachel Carson con su libro Silent spring (Primavera silenciosa). Ahora bien, el marco teórico de la contestación económica contra la era nuclear fue establecido por dos científicos americanos: Eugene P. Odum, quien en 1963 publicó el primer manual sobre ecología y Barry Commoner, Science and survival (Manifiesto para la superviviencia).

 

Por su parte, los acontecimientos militares, especialmente la guerra química, biológica y bacteriológica de Vietnam, despiertan la indignación en algunas instituciones científicas. Eisenhower, presidente de Estados Unidos fue vilipendiado y desacreditado por la comunidad internacional y la de su propio país. En 1966, más de cinco mil investigadores estadounidenses, protestaron contra el lanzamiento de productos fitotóxicos sobre Vietnam, fabricados por grandes compañías transnacionales.

 

Las aportaciones teóricas de Barry Commoner, Lewis Mumford, Aldous Huxley, Paul Ehrlich, René Dumont, Nicholas Georgescu-Roegen, Eugene P. Odum, Ivan Illich inicia la incidencia de nuevos conceptos en la sociedad civil. Tal vez, lo que permitió que se catalizara a principios de año 1968 una fuerte acción ecologista radical, fue la conferencia de Herbert Marcuse sobre El fin de la utopía, la cual fue impartida por el filósofo alemán a los estudiantes berlineses en 1967. A México, llegó una estupenda traducción del texto, justo en pleno movimiento estudiantil.

 

“Las vibrantes expectativas que dejó el 68, nutrieron un activo movimiento contracultural que, si bien no pudo avanzar mucho en el terreno de realizaciones materiales profundas por esos años, dada la gran represión que tuvo que resistir, sí pudo avanzar en forma de acciones representativas de núcleos bien consolidados. Efectivamente, las propuestas alternativas en términos de salud, de convivencia comunitaria, de tecnologías apropiadas, de acción política y de resistencia popular contracultural frente al mundo dominante, llevaron a una gama amplísima de respuestas sociales, que en parte se nutren de, y en parte retroalimentan, esa incipiente conciencia ecológico-social que esboza muy rápidamente sus primeros actos prácticos” (González, A., 1991).

 

El informe sobre los límites del crecimiento presentado en 1972 en el Club de Roma por el profesor Meadows del mit, junto con el manifiesto del equipo de la revista inglesa The Ecologist titulado “A Blueprint for survival” aportaron elementos de crítica científica suficientemente relevantes para que los grupos ambientalistas iniciaran la definitiva politización de sus campañas.

 

La aparición de un movimiento paralelo de economistas contrarios a las teorías del crecimiento y partidiarios de un modelo respetuoso con los principios de la termodinámica (encabezado por Georgescu-Roegen, Howard T., Elizabeth C. Odum, Amory Lovins y Teddy Goldsmith entre otros), posibilita una salida alternativa a la crisis de la civilización capitalista. El libro de E. F. Shumacher, Small is beautiful (Lo pequeño es hermoso) es traducido a todas las lenguas y consigue récords de venta en todos los países industrializados. En este marco de decenas de propuestas radicales, aún incipientes, es que se empieza a precisar parte de la reorientación de algunos activistas, que poco a poco van adoptando estrategias ambientalistas.

 

 

Primera participación formal de las ong

 

Antes de la Conferencia de Estocolmo, las organizaciones ambientalistas  jugaron sólo un papel limitado, de observadores, dentro de la onu. La conferencia marcó un parteaguas en las deliberaciones de la organización respecto al medio ambiente, así como la introducción de las ong ambientalistas dentro del sistema de la misma.

 

A partir de la conferencia, muchas ong empezaron a participar en los foros de medio ambiente celebrados por la onu, como miembros con voz y voto de las delegaciones oficiales de los países participantes. De igual manera, la onu, en el artículo 71 de su carta empezó a reconocer el estatus consultivo de determinadas ong otorgándole al Consejo Económico y Social (Ecosoc), la facultad de celebrar consultas con las ong que se ocupen de asuntos de la competencia de dicho consejo.

 

Este estatus consultivo puede ser eliminado si existen pruebas de que un gobierno hace presión sobre una ong, por medios financieros, para incitarla a actos contrarios a los objetivos de la onu, o si aprovecha este estatuto para manifestarse a favor de un Estado miembro de la organización que viole los principios.

 

Es difícil estimar el número de organizaciones ambientalistas dentro de la onu. Esto es por la frontera difusa entre medio ambiente y otros temas; y porque únicamente un puñado de las organizaciones ambientalistas son verdaderamente transnacionales y tienen una larga tradición trabajando con cuestiones ambientales.

 

 

Tipología de la onu de las ong ambientalistas

 

Organizaciones transnacionales con estatuto consultivo. Tienen una presencia en varios países, conferencias y deliberaciones de organizaciones intergubernamentales.

 

Ejemplos de éstas podrían ser Greenpeace International y Friends of the Earth, con seis millones de miembros, oficinas afiliadas en 30 países y un presupuesto anual de cerca de 100 millones de dólares, la World Wide Fund for Nature (wwf), fundada en Inglaterra en 1961, con tres millones de miembros, 28 grupos afiliados y un presupuesto anual de cerca de 100 millones de dólares, Friends of the Earth International, con medio millón de miembros y grupos nacionales afiliados en 46 países, y la International Union for conservation of Nature (iucn), establecida en 1948, funciona como una unión de 60 Estados soberanos, 120 agencias gubernamentales y 350 ong ocupadas en la promoción de acciones científicas que aseguren la continuidad del medio ambiente.

 

La iucn mantiene relaciones cercanas de trabajo con organizaciones intergubernamentales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (fao) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con las cuales forma el Grupo para la Conservación de los Ecosistemas, nombre que se le da a la unión de las tres organizaciones sólo cuando trabajan de manera conjunta.

 

En este grupo también se encuentran un pequeño número de think tanks (asesores) ambientales como el World Resources Institute (wri) de Washington y el International Institute for Environment and Development de Londres; redes de ong internacionales como el Earth Council, el Center for our Common Future, que surgió de la Comisión Brundtland, el Anthartic and Southern Ocean Coalition, consorcio de 176 organizaciones ambientalistas, el Climate Action Network, compuesto por 63 organizaciones, el World Rainforest Network, que une ong y redes en más de 10 naciones, el Pesticides Action Network que involucra a 300 organizaciones en más de 50 países y la Third World Network, coalición de organizaciones e individuos encargados de la investigación y el flujo de información relacionada con cuestiones del medio ambiente y el desarrollo; y ciertos grupos que también tiene presencia en la arena internacional.

 

En el segundo nivel de la tipología,  encontramos a un número grande de organizaciones que tienen capacidad de operar internacionalmente o que tienen presencia importante en foros internacionales sin llegar a ser macroorganizaciones como las del primer nivel. El número de organizaciones que caen en este rubro son varios cientos. La recientemente formada Comisión para el Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas que le reporta al Ecosoc, ha acreditado a 550 organizaciones que corresponde a este nivel, en dos años desde su creación. Informaciones de estadísticas tomadas en el Foro Global de ong en 1992, indican que participaron en el foro cerca de 1,600 grupos, de este tipo.

 

Ong locales, regionales y nacionales que tienen sólo un acceso esporádico a los debates internacionales. El Center for our Common Future las estima en unas 200 mil ong en el sur.  Estas estadísticas no se refieren únicamente a las organizaciones ambientalistas sino a aquellas organizaciones que trabajan temas como salud pública, necesidades humanas básicas o planeación familiar.

 

Por lo general sus intereses son locales  y  defienden un gran número de cuestiones.  En países, como México, estas organizaciones carecen de organización y de vinculación unas entre otras, lo que dificulta su desempeño a nivel internacional.

 

Las organizaciones no gubernamentales ambientalistas difieren en estilos y estrategias pero comparten una tendencia específica: su orientación hacia el desarrollo sustentable.

 

En los países industrializados podemos encontrar la misma tipología que en el ámbito internacional:  hay organizaciones activas en la política ambiental global y son por lo general grandes organizaciones con intereses ambientales universales pero también enfocados en cuestiones nacionales. Existen ong que se enfocan a intereses internacionales o son parte de redes internacionales inmensas u organizaciones afiliadas y los think tanks, sin grandes membresías pero cuya influencia proviene de la investigación y la información que publican.

 

Por su parte, las ong ambientalistas en los países en desarrollo enfocan su energía primordialmente a las cuestiones locales o nacionales. Combinan objetivos de desarrollo ambientales pero también se involucran en cuestiones globales mediante de su oposición a proyectos y políticas gubernamentales que amenazan los bosques tropicales, el cambio climático, ya la destrucción de la capa de ozono, entre algunos ejemplos.

 

La mayoría de las ong de los países en desarrollo forman coaliciones o redes nacionales. Algunas de ellas son el Green Forum en las Filipinas, el Kenya Environmental Non-governamental Organization, el Análisis, Desarrollo y Gestión (Anadeges) de México,  el Pacto de Grupos Ecologistas, la Unión de Grupos Ambientalistas, la Red de Educadores Ambientales, la Red Juvenil, la  Red de Acción sobre Plaguicidas  y Alternativas en México (Rapam),el Proyecto Ba´Asolay (Red de trece redes, el nombre significa transparencia en lengua yaqui),  etcétera.

 

La asistencia de las ong  ha sido importante en las conferencias internacionales y en los foros paralelos.

 

La Conferencia de Estocolmo fue muy significativa para el ambientalismo internacional ya que las ong tuvieron una asistencia sin precedentes: 134 organizaciones se involucraron en los procedimientos oficiales y en actividades no oficiales vinculadas con la Conferencia. También marcó la transición de un movimiento dominado por grupos conservacionistas despolitizados al ambientalismo de los años setentas.

 

Las ong también reflejaron aquí la persistencia de las divisiones norte-sur y las debilidades de las organizaciones de los países en desarrollo, las cuales sólo fueron el 10% del total de las que participaron.

 

La Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas en Río de Janeiro, en 1992, Eco-Río 92 o Cumbre de la Tierra, también fue importante para las actividades de las ong dentro del sistema de Naciones Unidas. Comparada con Estocolmo, la Eco-Río vió un aumento en la participación de las ong y también en su influencia ya que por lo menos 14 países tenían representantes de estas organizaciones en sus delegaciones nacionales.

 

A pesar de estos éxitos, tanto la Cumbre como el Foro Global revelaron profundas divisiones dentro del movimiento ambientalista.  Aun cuando las organizaciones acreditadas tuvieron acceso a las sesiones preparatorias, no lo tuvieron a la sesión oficial, excepto como miembros de delegaciones. Esto significó que las ong en las delegaciones de los Estados más influyentes tuvieron un mayor peso, como sucedió con las organizaciones establecidas en Estados Unidos y Alemania.

 

Además de estas ong ambientalistas, se distinguieron dos facciones más en la conferencia: las ong políticas o verdes europeas y norteamericanas y por otro lado las del mundo en desarrollo. Todas tuvieron problemas con algunos de los procedimientos burocráticos pero principalmente, con los límites de su influencia.

 

 

El foro global de organizaciones no gubernamentales

 

Este foro, que reunió a unas 7,890 ong de 165 países del mundo, durante todo el proceso de Cumbre de la Tierra y su culminación en 1992, marcó de igual manera un nuevo rumbo en las actividades de los grupos civiles participativos, al lograr medidas para mejorar y reforzar un conjunto de redes de enlace y coordinación.

 

Los objetivos propuestos se alcanzaron en buena medida. El logro principal de la reunión fue el haber conseguido la vinculación de las ong regionales y mundiales; así como el establecimiento de una serie de tratados internacionales entre las ong y la coordinación de un sistema de redes de enlace e intercambio de información.

 

El foro también enfrentó problemas. Si la diversidad de organizaciones fue considerada como un logro importante, también resultó ser su debilidad: las ong tenían más problemas que las delegaciones oficiales en llegar a acuerdos sobre los convenios. Los grupos también llegaron con diferentes agendas: los del norte, especialistas en la conservación de las especies, tenían dificultad al tratar con cuestiones de desarrollo.

 

Cinco años después de la Cumbre de la Tierra durante la evaluación de los compromisos contraídos en esta conferencia mundial se ha percibido en todo el mundo un relajamiento en la participación social de las ong para incidir en las políticas ambientales y en el cuestionamiento de la globalización económica en los ámbitos internacional y nacional. Aunque, por otro lado, muchas organizaciones se han abocado a la capacitación y educación ambiental y a la promoción de proyectos productivos sustentables.

 

Por su parte, las grandes empresas transnacionales se han venido pintando de verde y de la misma manera en que nos venden su productos por todo el mundo también nos venden las ideas para homologar las leyes, las normas, la comida, los medios de comunicación, la cultura, etcétera. Muchas de estas empresas tienen más poder que los gobiernos de algunas naciones y contrariamente a lo que debería de haberse fortalecido después de Río de Janeiro para contrarestar estas nuevas formas de poder hegemónicas, la participación social decayó en todos los países. 

 

Hoy la discusión y el análisis de los grandes problemas globales se efectúan por internet, reafirmando en los países no industrializados las diferencias entre las ong del norte y las del sur y, peor aún, es el contagio que algunas organizaciones del sur tienen de esta forma de discutir, dejando a muchas de las ong fuera de la jugada debido a las carencias en infraestructura  y recursos y han ido creando grupos hegemónicos de ong que suelen ser tan autoritarias como las empresas transnacionales. Y, hasta ahora, algo que queda muy claro es que ninguna organización puede pretender representar al conjunto de los ambientalistas, pues éstos temen por igual a las estructuras homogeneizantes como a las teorías únicas. 

 

Una de las discusiones en el ámbito internacional es cómo incluir nuevamente la gran diversidad de posiciones de todas las ong, (del norte y del sur), que han venido participando en los asuntos ambientales globales.

 

Por otro lado, y como experimento único en el mundo, la sociedad mexicana ha incursionado en una nueva forma de participación social a través de la Comisión de Cooperación Ambiental del Tratado de Libre Comercio, la cual por cierto, es tan joven que es difícil aún tener una idea clara de los resultados que este espacio para la participación social provoque.

 

 

La participación de las ong en México

 

En México, al igual que en otras partes del mundo, también experimentamos en la década de los setenta el debilitamiento del Estado y de las instituciones tradicionales y, aunado a los efectos sociales provocados por la destrucción ecológica y la perturbación del medio ambiente,  se generó la toma de conciencia  por parte de la sociedad civil.  Sin embargo, se puede distinguir una diferencia entre las perspectivas de los movimientos ambientalsitas surgidos en el hemisferio norte con el  de nuestro país.  Por razones obvias el de México, se asemeja más a los movimientos ambientalistas de sur.

 

Los del norte, en general,  priorizaban una acción conservacionista  de la naturaleza y una política de remediación de los efectos de la contaminación provocada por la industrialización,  el desarrollo urbano,  el incremento en el consumo, la tecnología predominante, etcétera.  Entonces, los grupos promovieron la generación de tecnologías apropiadas y descontaminantes, políticas de control natal y freno al crecimiento económico.

Por su parte, los movimientos ambientalistas latinoamericanos y por consecuencia el mexicano, hicieron enfásis en los cambios estructurales; criticaban, denunciaban y proponían modificaciones a lo social, lo político y lo económico, para lograr el aprovechamiento y el manejo responsable de los recursos naturales, humanos y culturales y así solventar las necesidades básicas de la población.  Esto no quiere decir, que en México no existieran grupos con una visión conservacionista al igual que las ong del norte.  De hecho, éstas fueron las que más auge tuvieron durante la época de los setenta y principios de los ochenta, debido, quizá, al escaso cuestionamiento que le proferían a la actuación del gobierno, que en aquel entonces, aunque iba perdiendo fuerza, aún tenía excelentes aparatos de control y coptación hacia los movimientos sociales.

 

Al inicio de los ochenta, poco a poco, las ong mexicanas, del centro de la república, fueron desarrollándose y multiplicándose y añadiendo a sus reivindicaciones la democracia, la justicia y la equidad social, el equilibrio regional, el respeto a la diversidad de las etnias, la tenencia y usos del suelo, la sustentabilidad ecológica, tanto en la teoría, como en la práctica.  En algunos casos, los grupos ambientalistas también se unieron a las luchas urbano populares, de campesinos y de pescadores. 

 

Entre los años de 1984 y 1988 se puede hablar de un esplendor del movimiento ambientalista en México,  las demandas ambientales contenían una visión integral  haciendo énfasis en la cuestión de la participación democrática de la sociedad en el aprovechamiento y manejo de los recursos naturales, y sobre todo cuestionando, también,  los procesos de toma de decisiones, los cuales obstaculizaban la elección de nuevos modelos de desarrollo, con independencia política  y autonomía cultural.

 

Durante estos años, muy diferentes ong, del centro del país, sobretodo, se unían coyunturalmente para reivindicar luchas ambientalistas y, en diversas ocasiones se  articulaban con las luchas de las comunidades indígenas, campesinas, ribereñas, y por supuesto con la lucha antinuclear, que en estos tiempos también gozaba de realce dentro del movimiento.

 

Existía, además, una clara afirmación de independencia frente a las tendencias políticas e ideológicas tradicionales, no religiosos, no partidistas, no a la izquierda, no a la derecha, no al centro; pero, sí políticos, lo cual suscitó numerosas interpretaciones y hasta contradicciones tanto al interior de los grupos como en la visión que tenían en el exterior..  Si bien, las denuncias y demandas permitieron en un primer momento sensibilizar a la opinión pública  y popularizar las cuestiones ambientalistas entre la sociedad, pronto el gobierno fortaleció sus aparatos de control, entre ellos, a los medios de comunicación, autoridades del ambiente, coptadores profesionales, infiltrados gubernamentales, grupos ambientalistas creados exprofeso para distorcionar las reivindicaciones reales del movimiento y, de esta manera, logró el gobierno el ocultamiento de los análisis más profundos, reduciéndolos a discursos  amarillistas pero vacíos de contenido y perspectivas reduciéndolo a proposiciones sobre los espacios verdes, los múltiples beneficios de la bicicleta, el ahorro del agua y energía, el no tirar basura, o el bajar el consumo de combustibles y uso del automóvil.

 

A muchos grupos les acomodaron más estas formas de pensar y accionar, y dejaron atrás la difusión de valores críticos y el cuestionamiento de la ideología dominante que promovía el dispendioso, inviable  e insustentable modelo de desarrollo. Desafortunadamente, el movimiento era aún tierno débil y en momentos pecó de inocente, como para poder examinar todo lo que a su alrededor se gestaba.

 

No debemos soslayar la efervencia política que se generó en el país, y sobre todo en el centro del país, derivada de las elecciones de 1988.  Las demandas democráticas del movimiento sufrieron un nuevo ataque y muchos ambientalistas se ocuparon más de la coyuntura política que de las profundas e integrales reivindicaciones ambientalistas. Como si a los partidos políticos del país les importara verdaderamente el medio ambiente, de tal forma que muchos ambientalistas perdieron no sólo a sus grupos sino también a sus ilusiones.

 

Debido también a lo cambiante de los grupos, a la variedad de sus actores, al dinamismo de sus manifestaciones, a las diferentes formas de expresión  entre uno y otro, a la falta de profesionalización, de sistematización, de métodos, de seguimiento y de evaluación de su quehacer ambientalista, a la falta de infraestructura y de recursos económicos, los grupos ambientalistas empezaron un proceso de ruptura y recomposición.

 

Hay ong que no han participado de estas situaciones. Generalmente éstas se inscriben dentro de la tipología de los concervacionistas, que las más de las veces, no se confrontan con el gobierno. Por otro lado, existen otras que se han dedicado más a la educación ambiental, a la investigación y publicación de obras acerca del medio ambiente, y que cuestionan al sistema sólo desde la teoría.

 

Algunos grupos sufrieron un aletargamiento durante dos o tres años, las ong que sobrevieron los embates empezaron a recuperarse, muchos de ellos radicalizando aún más sus peticiones. Otros, analizando a los nuevos tiempos económicos y políticos han buscado otras formas de actuar y han tenido que admitir que sólo construyendo una base social amplia, profunda y portadora de algún contenido histórico, podrán hacerle frente a la política institucional. De tal forma que muchos ambientalistas han renunciado a cambiar el mundo con denuncias, demandas e ideas y se han concentrado a la intervención social.

 

Actualmente, las ong ambientalistas han crecido mucho en número y en experiencia, sin embargo su movilización política y presencia en la cuestión pública se ha visto minimizada. Si bien hay un grupo que ofrece conferencias de prensa semanales la mayoría de sus denuncias carecen de sustento y sus propuestas casi siempre son inviables  Por otro lado, hay grupos consolidados y serios que actúan aisladamente y no como en otros tiempos, que para denunciar o demandar se hacía por medio de coaliciones coyunturales.

La poca presencia en la vida pública es algo que preocupa a la mayoría de los grupos, pero quizá las ong estén en un momento de fortalecimiento interno, y como dije  limitadas a la directa intervención social.  De cualquier forma, se ha visto como en momentos importantes y graves se dejan de lado los distingos entre las ong y éstas se vuelven a formar coaliciones para impugnar algún asunto ambiental.

 

Aunque la situación ambiental en términos generales no ha mejorado en absoluto desde que arranca el movimiento ambientalista, sino al contrario, cada vez son más agudos y exacerbados los problemas del medio ambiente, no podemos negar que  este fenómeno social ha influido muy profundamente en la generación de leyes, reglamentos y normas, en la creación de instituciones encargadas de mitigar la problemática ambiental y ha abierto diferentes espacios para la participación social, algunos de ellos, ahora, institucionalizados Las preguntas cruciales son si este es un movimiento efímero producto tan sólo de una generación con una ideología fecundada en el pasado o, si resurgirá, algún día, con tal fuerza que no tan sólo pondrá en tela de juicio a la sociedad industrial sino que acabará con los determinismos y paradigmas del modelo de desarrollo actual que pone en juego la viabilidad de la especie humana.

 

Como no es posible contar ni siquiera una parte de la historia del movimiento ambientalista mexicano en este ensayo, he propuesto una lista de algunas de los eventos más importantes para su reconstrucción. Se que de ninguna manera cubre todos los hechos relevantes que han sucedido, sin embargo puede dar una idea de cómo se venido conformando esta historia que algún día deberá de escribirse con toda minuciosidad. 

Algunos hechos importantes para la historia del

Ambientalismo en México

 

1924               Miguel Angel de Quevedo fundó la Sociedad Forestal                Mexicana.                                  

1934 Primer curso conservacionista impartido por el Dr. Enrique Beltrán.

1939 A iniciativa de Enrique Beltrán se organizó la Sociedad Mexicana de Historia Natural.

1944 William Voqt, jefe de Servicio de Conservación de la Unión Panamericana, en una visita a México promovió la integración del Comité Mexicano de la Unión Internacional.

1946 Gonzalo Blanco Macías, fundó la Central de Amigos de la Tierra

1952 Primeros esfuerzos de conservación ambiental desde una asociación civil que Don Enrique Beltrán fundó, el Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables (Imernar).

1962 Rachel Carson escribe La Primavera Silenciosa. Su influencia empieza a penetrar en México.

1961 Creación de la Asociación de Tecnología Apropiada (ata).

1967 Creación de la Fundación de Ecodesarrollo Xochicalli, ac.

1968 Herbert Marcuse dicta conferencia en Alemania sobre el Fin de la Utopía, llega una buena traducción a México que influye  a las reivindicaciones del movimiento estudiantil.

1972 Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental, do 11-01-72.

1972 Se inicia la construcción de la presa Cerro de Oro. Hubo confrontación entre grupos de científicos, comunidades chinantecas, grupos campesinistas y antropólogos contra el gobierno promotor.

1974 Ciudadanos comunes y vecinos expulsan a la empresa Cromatos de México, dada la contaminación que producía.

1976 Primer seminario organizado por la Asociación Mexicana de Epistemología sobre el término ecodesarrollo acuñado por Ignacy Sachs.

1977 Clausura de la fábrica Cromatos, después de una lucha donde intervinieron tanto universitarios, vecinos y ecologistas.

1977 Creación del Grupo de Estudios Ambientales.

1978 Declina la lucha del Pacto Ribereño, la cual había iniciado a partir de 1974 debido a los terribles efectos producidos por la petrolización en Tabasco y otras comunidades del golfo de México.

1978 Lucha urbano-popular en el barrio de Tepito, la colonia Morelos y la colonia del Valle, en contra de los ejes viales y las rupturas de las tramas urbanas y la consecuente automovilización de la ciudad de México.

1981 Ley Federal de Protección Ambiental. (Diario Oficial de la Federación 11 de enero de 1981).

1981 Creación de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología.

1982 Manifestación en los viveros de Coyoacán en contra del deterioro ambiental de la ciudad de México.