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Unión de Grupos Ambientalistas,
I. A. P.

Yo consumo, tu consumes, el planeta se consume...


Yo consumo, 

tu consumes, 

el planeta se consume...

 

 

Nadie cometió error más grande

que aquel que no hizo nada,

porque pudo hacer sólo un poquito.

 

Margarita Barney de Cruz

Regina Barba Pirez

 

 

¿Necesito realmente eso

que voy a comprar?

¿Tiene que estar esa luz encendida?

¿Tienen mis hijos e hijas demasiados juguetes que ya no disfrutan?

¿De dónde viene y a dónde va

el agua que utilizo?

¿Por qué insisten tanto esos de la tele en que me compre un coche nuevo, fume esa marca de tabaco,  lave con tal detergente y me ponga ese perfume?

 

Todos manifestamos estar preocupados por la degradación de lo que nos rodea, pero nuestra conducta diaria no es congruente con esta situación. En diversos análisis multidisciplinarios realizados en las últimas décadas ha quedado manifiesto que tanto en lo individual como en lo colectivo  todos somos parte del problema en menor o mayor grado,  y  la resultante final de este examen es que la sociedad, hasta ahora, ha sido poco solidaria para  cambiar  los estilos de desarrollo depredadores locales, regionales y globales.   

Cuando se requiere de acción y de compromiso personal,  anteponemos nuestra comodidad y nuestra situación económica.  Pocas veces renunciamos al consumo dañino. Tampoco  cuestionamos o aceptamos la posibilidad de cambiar  hábitos y actitudes.

En la mayoría de los casos no hacemos análisis respecto a nuestra vida diaria; pues  cuidar la Tierra o mejorar el ambiente, exige renuncias, responsabilidad, civismo. 

Esta actitud, en gran parte,  es debida  a la falta de información,   aquella que no nos brindan las fuentes oficiales  responsables de conducir a la sociedad, y también a una actitud de negligencia  y desidia arraigada en muchos de nosotros. Si aceptamos que somos parte del problema, forzosamente debemos ser parte de la solución. Debemos asumir  un grado de compromiso personal cotidiano que inicie en lo doméstico: buscando diariamente estar  mejor informados para que nuestras  pequeñas acciones y decisiones diarias sean lo más concientes posibles y lo más amigables con nuestro entorno. Estas acciones y cambios de actitud, multiplicadas por miles de personas, se convertirán en grandes remedios frente a los grandes males que, debido en parte a la falta de educación e información, todos estamos provocando.

Cada uno de nosotros en nuestras vidas diarias hacemos una serie de decisiones que, acumuladas, afectan irremediablemente el medio.

En nuestra sociedad de intensivo consumo, la forma de comprar es uno de los factores que inciden en la crisis del medio ambiente. Compramos comida, ropa, artículos de limpieza, blancos, muebles, electrónicos, adornos y triques  con las que invadimos nuestros hogares. Todas estas cosas tienen un pasado, un presente y un futuro. Una caja de avena no aparece espontáneamente en tu alacena, ni desaparecen por arte de magia los pañuelos desechechables del bote de la basura. También, aunque tú no te des cuenta, todos los artículos de limpieza se van por el caño y van a parar lejos de ti pero cerca de otro.  

Todos los productos que consumimos tienen un origen lejano: ya sea en un pozo petrolero, en el campo, en una fábrica lejana; después pasan por manos de los distribuidores, llegan a los mercados, te lo comes o lo usas un tiempo, de ahí al caño o al basurero.  Se consumen recursos naturales, energía, agua y se generan contaminantes en cada paso del proceso producción-distribución-consumo o uso-disposición.  

No pretendemos decirte que ahora no consumas, ¡hazlo!,  pero antes de comprar infórmate, raciona, reduce y responsabilízate en la medida de lo posible de tus compras. 

Se trata pues, de efectuar acciones sencillas  como:  clasificar la basura, usar productos de limpieza que no contaminen, no desperdiciar el agua, ahorrar energía, hacer menor  uso del automóvil, consumir menos desechables, fijarnos en lo que compramos.

 

Debemos procurar ser consumidores informados,

concientes , responsables y críticos.

En resumen,  todos  votamos por algo  o alguien cada vez que

compramos o consumimos y

le damos fuerza o se la quitamos al  poder escoger.  

 

Hace no mucho tiempo en México,  nuestras costumbres hogareñas eran bastante diferentes a las de ahora;   con la globalización económica,   los medios masivos  nos bombardean todo el día  para que aprendamos formas de consumo bastante ajenas a las  nuestras. Nos están penetrando con una cultura de compra y tira. Nos incitan a comprar una cantidad excesiva de satisfactores totalmente innecesarios. Y lo peor es que  estamos cifrando nuestra felicidad en lo económico:  “Mientras más cosas tengo, más valgo”. Esto es un absurdo, sin embargo caemos todos los días en ese juego del poderoso mundo del comercio y las finanzas. 

México aún es un país en vías de transición hacia la industrialización pero, desafortunadamente en ocasiones, observamos lo peor del mundo industrializado y lo peor del mundo en desarrollo. 

Analizar esta situación dual  es nuestra responsabilidad como  ciudadanos: de esta forma podremos  ir decidiendo nuestro propio rumbo.

Sobre todo si tomamos en cuenta que muchos de los pasos que han dado los países industrializados  no son la mejor opción. Veamos, estas potencias mundiales tuvieron durante  mediados de los setenta y la década de los ochenta una producción  y un  consumo exagerado de productos que contenían colores y  sabores artificiales,   hortalizas llenas de pesticidas,  carnes repletas de hormonas;   hubo también un exceso de generación de plásticos:  los empaques y los embalajes  mientras más grandes eran mejor recibidos. Todo esto provocó que una parte  de la sociedad conciente empezara a cuestionar ese estilo de desarrollo tan derrochador y generó un movimiento que logró desde leyes y reglamentos, hasta la conformación de grupos que se organizaron con el fin de proteger la salud, el consumo, el  ambiente. 

Mucho se ha avanzado en estos países; sin embargo, en México, estamos muy retrasados para  poder hacer valer hoy nuestras decisiones en un supermercado, en la producción de un automóvil, en el cómo se deben criar los animales o la forma de hacer agricultura.  Es por eso que como miembros de una comunidad preocupada por la salud y su medio tenemos que unirnos, para que nuestra voluntad sea transferida directamente a las acciones que desempeñarán las autoridades y los  productores de artículos, comida, prestadores de servicios, etcétera. Tarde o temprano los comerciantes,  los productores, los industriales y todos los empresarios tendrán una nueva forma de competencia:  ser el más armónico con el medio ambiente.  Pero ésto sólo se logra si la sociedad lo demanda,  recuerda que de la costumbre nace el derecho.  Y es nuestro derecho  tener un ambiente sano y una calidad de vida digna. 

En esta guía,  aprenderás acerca de  una serie de fenómenos provocados por los humanos que están incidiendo  negativamente en nuestro  medio. Muchas personas todavía consideran a la crisis ambiental como algo lejano y de difícil comprensión, sobre todo por la terminología que se utiliza para explicar estos eventos. Pero de lo que sí estamos seguros es que todos, absolutamente todos,  podemos hacer algo para reducir los impactos negativos. 

Las páginas a continuación constituyen una guía práctica de pequeñas acciones que, desde el hogar o el trabajo, se pueden llevar a cabo para la protección del ambiente. Van dirigidas al individuo para sumar esfuerzos y lograr un desarrollo más armónico con nuestro medio; a dar un paso importante hacia una sociedad participativa, responsable y forjadora de un futuro mejor.   Sabemos que se tiene que actuar en muchas direcciones y que debemos resolver problemas estructurales que dañan irremediablemente a  nuestro país, sin embargo, debemos empezar por nosotros mismos, ¡ahora!  

Con un poco de información,  educación y  voluntad  tú puedes ir  girando el modelo de desarrollo por que tú escoges y votas todos los días por él. 

 

Primero aprende cuáles son los productos ama

Armónicos con el Medio Ambiente.

después cómpralos, invéntalos, prodúcelos o véndelos.

 

Estos productos  pueden  descubrirse en dos modalidades: los que fueron producidos  tomando en cuenta  la minimización de los impactos a la naturaleza y al ambiente, y en base a una ética, leyes y reglamentos  ecológicos, sociales, laborales  y de salud. 

 

·      Y los que vienen envueltos y empacados de la misma manera. Ahora bien, los mejores ama son los que reunen las dos características.

·      que no sea dañino a la salud humana o animal.                

·      que no cause daño al ambiente durante su producción uso y disposición final.                 

·      que no consuma cantidades desproporcionadas de energía y de agua durante su producción, |uso y disposición.

·      que no produzca demasiada basura debido a su empaque o a su corta vida.

·      que al producirse no sea cruel con los animales.

·      que no sean utilizados como materia prima especies vegetales o animales en vías de  

·      extinción o amenazadas.

·      que no contengan manipulación genética.

 

En resumen, un producto ama idealmente no debe especular ni lucrar a costa de nuestra salud, nutrición, o la calidad de nuestro ambiente.

En México, aún no hemos podido lograr un etiquetado «verde» o ama pero hay otra forma de obtener información:  aprende y acostúmbrate a leer las etiquetas de los envases y empaques  de los productos, en muchos de ellos descubrirás lo que no te imaginas y empezarás a decidir cuál te conviene más.

 

Para empezar  a ser un consumidor ama:

·      Busca productos en envases reciclables preferentemente papel, cartón y vidrio. Aunque el plástico en muchos países ya está catalogado y lo reciclan,  en nuestro país  solamente se recicla en pequeñísima escala.

·      Busca  productos cuyos envases puedan ser rellenados varias veces.

·      Compra envases ya reciclados de cartón, papel, aluminio.

·      No compra artículos con demasiados empaques y envolturas.

·      No compra productos que contengan cloro o blanqueadores y  por supuesto no compres  tóxicos.

·      No compra productos de espuma de unicel.

·       Lleva siempre tu canasta o bolsa del mercado. Esto evitará que te den para dos o       

tres artículos una  bolsa de plástico.

Recuerda  que son muy pocos los productos totalmente ama, pero siempre lleva  en tu mente que es mejor hacer algo que no hacer nada.

Si tú eres un consumidor convencional decidirás tu compra de acuerdo al precio, calidad y conveniencia. Para ser un consumidor ama, toma en cuenta las sugerencias anteriores y también que el proceso de producción sea  ético en lo social y laboral.  Te preguntarás cómo vas a saber ésto último, sabemos que es difícil, pero en ocasiones algunas fábricas despiden a sus empleados injustificadamente, que no les otorgan las prestaciones de ley, que sus condiciones de trabajo son deplorables. Esta información circula en los medios impresos y ciertas revistas, cuando conozcas un caso así, pide más información y actúa en consecuencia, recuerda que tú votas y escoges  a diario el rumbo de este país. ¡Tenemos que cambiar! Pon atención,  pues todas tus decisiones impactan nuestro medio, el natural y el social.

En tu casa, en la calle, en tu trabajo.  Toma en cuenta las sugerencias y consejos para que estés alerta y aprendas a descifrar los componentes de los productos. Recuerda que lo bueno también se multiplica.

Con la apertura comercial de México, las diferentes compañías extranjeras y mexicanas han iniciado una  gran competencia que se deja ver en la publicidad.  Lo malo  es que actualmente  se han desatado campañas exacerbadas de materiales impresos que nos llegan por correo e inundan nuestro buzón.  Esta publicidad nos llega porque los bancos, las tiendas y algunas agencias que se dedican a hacer directorios venden las bases de datos a los publicistas. Debemos  empezar a protegernos  de esta situación, de lo contrario  cada año recibiremos más correo,  éste  será un correo impersonal el cual, las más de las veces, lo único que logrará es inundarnos de papeles que se irán a la basura. Lo mismo ya empieza a ocurrir a través de los faxes, ¿lo has notado?

El boicot

El boicot es una acción concertada para aislar y presionar, económica o socialmente, a un individuo, negocio, productor, grupo o nación  y obtener así concesiones  mediante la demostración de nuestro desacuerdo por ciertas acciones, producciones o actitudes

En México, la práctica del boicot no es utilizada comúnmente.  Quizá porque los consumidores no han logrado tener una verdadera conciencia y tampoco se han creado suficientes asociaciones para defender los derechos del consumidor.  Sin embargo, sí hemos padecido boicots, o embargos (cuando son decretos gubernamentales) por parte de los Estados Unidos.  En eu,  gran parte de la sociedad responde positivamente a los llamados de su gobierno y defienden a capa y espada la economía nacional.  En nuestro país, en cambio, pocos grupos son los que toman iniciativas para proteger a los agricultores, pescadores o productores mexicanos frente a castigos que nos imponen del extranjero. Las más de las veces estos castigos están disfrazados de proteccionismos ecológicos o humanitarios y,  generalmente si investigamos un poquito, nos damos cuenta que estas acciones son para proteger grupos económicos muy poderosos.  Tal es el caso del delfín-atún, o del camarón, o del embargo comercial que EU declarado contra Cuba. 

Estos boicots son muy controvertidos pues atentan contra la soberanía de los países; en México existe un consenso de no intervención muy generalizado entre sus habitantes.

Ahora bien, el boicot que aquí nos interesa, es la táctica de protesta contra los productos, los actos, las actitudes, las leyes y los individuos que son verdaderamente dañinos para el ambiente o para la salud.  Es una forma muy eficaz de demostrar nuestro disgusto y de presionar para que las cosas cambien. Las más de las  veces, los legisladores responden lenta y parcialmente a los problemas que requieren inmediatas y radicales soluciones,(como la ley sobre empaques y embalajes, que lleva casi tres años en discusión y es una de las causas más serias del problema de la basura).  Los boicots, por otro lado, unen, habilitan y le dan fuerza a las comunidades que en ocasiones se sienten desamparadas, olvidadas y desprotegidas por sus gobiernos y, de esta forma,  cobran de manera no violenta ese abandono y dirigen sus peticiones para cambiar políticas tanto gubernamentales, empresariales como bancarias. 

 

Sugerencias para un boicot

·      Como hemos venido señalando, todas nuestras acciones, actitudes, hábitos y consumos inciden en el ambiente.  Por lo tanto, si  decides realizar un boicot tienes que realizarlo de forma madura, conciente y asegurarte de que verdaderamente tienes todos los elementos a tu alcance que te indican que ese producto, esa ley, o ese proceso es muy dañino para el ambiente o la salud.  Para que un boicot funcione:

·      Reúne a la mayor cantidad de personas posible.

·      Tienes que brindar información a las personas que quieras convencer para que se unan a tu propuesta.

·      La información tiene que ser veraz, oportuna y muy clara.

·      Diseña una estrategia y un plan de acción.

·      Debes contar con  asesores serios y competentes que demuestren la mejor        evidencia científica, política y económica, abogados, biólogos, laboratoristas, químicos, antropólogos, sociólogos, diseñadores, comunicadores, etcétera.

·      Debes  contestar de forma contundente, seria y sin ataques personales  las posibles respuestas de los que son blanco del boicot.

·      Siempre debes proporcionar alternativas a los productos, servicios o políticas que           

·      estás boicoteando.

·      Si es posible, muestra estadísticas nacionales e internacionales.

·      Avisa a los medios masivos de comunicación de tu boicot y siempre elabora tus propios boletines de prensa para que no se mal informe a la población sobre tus             intenciones.

·      Considera que los consumidores podemos hacer la diferencia,  las utilidades económicas son importantes pero más lo es el respeto por la vida.

 

 

¿Qué podemos boicotear?

·      Medicinas prohibidas en su país de origen pero permitidas en el mercado nacional.

·      Sustancias peligrosas de consumo doméstico (ver ensayo de Maite Cortés).

·      Plaguicidas, herbicidas, fertilizantes (ver ensayo de Fernando Bejarano).

·      Productos con metales pesados  (ver ensayo de Lizbeth López).

·      Alimentos que desplacen a los de producción nacional.

·      Alimentos con hormonas, antibióticos y otras drogas así como conservadores y        colorantes artificiales.

·      Productos que experimenten y prueben su toxicidad con animales.

·      Productos elaborados con animales y plantas en vías de extinción.

·      La venta de animales silvestres.

·      Productos de industrias que no acaten las leyes ambientales y laborales.

·      Iniciativas de leyes injustas y discriminatorias, inequitativas o ambientalmente        dañinas.

·      En esta guía podrás encontrar muchos ejemplos más, ¡búscalos!

 

 

Acerca de la autora

Margarita Barney Almeida de Cruz nació en la ciudad de Chihuahua. Realizó sus estudios de preparatoria en St. Gertrude Academy de la Ciudad de Boulder, Colorado, eua y obtiene el grado de bachiller en lenguas e interprete traductor.  Años después cursa el diplomado universitario en Ecología, Población y Desarrollo de la Universidad Iberoamericana.

Es casada y madre de cinco hijos y abuela de seis nietos.  Co-fundadora del grupo Ecologistas Voluntarios de Tecamachalco, ac que en 1995 cambió su nombre a  Grupo para Promover la Educación y el Desarrollo Sustentable, AC (Grupedsac). Actualmente es presidenta del  misma. La Asociación recibió en 1993 la presea estado de México al Mérito en la Preservación Ecológica.

Margarita forma parte de la mesa directiva de la Federación Mexicana de Asociaciones Privadas de Salud y Desarrollo Comunitario y es  miembro del Centro Mexicano para la Filantropía.  Preside la Comisión de Gestoría Ciudadana del Consejo Consultivo de Protección al Ambiente y miembro del Consejo Metropolitano de Calidad del Aire y del Consejo Consultivo Forestal del Estado de México.  Grupedsac es miembro de la Unión de Grupos Ambientalistas,

Forma parte también del recién formado comité de selección Contacto del periódico Reforma y del Consejo para el combate a la corrupción pública estatal en el estado de México.   Su vida ha sido siempre congruente: actúa conforme a lo que piensa y predica.   Margarita es una gran mujer,   esparce el ejemplo con la forma congruente de llevar su vida.

 

 

 

Qué podemos hacer

Cuando des tu nombre a alguna compañía, pídeles que no lo vayan a dar a nadie más, para evitar que te envíen correo publicitario.

En otros países el propio correo se encarga  de parar  esta situación fastidiosa. En México,                                              México, no tenemos una oficina que discrimine. Escribamos a la oficina de correos y pidamos que                         se cree algún departamento que se encargue de este mecanismo, para que podamos checar             qué no tenemos una oficina que discrimine que es lo que en verdad queremos recibir y lo que no. Escribamos a la oficina de correos y pidamos que se cree algún departamento que se encargue de este mecanismo, para que podamos decidir qué es lo que en verdad queremos recibir y lo que no.

Usa un poco de tu  tiempo y habla por teléfono  para perdirle al remitente que no te envíen más publicidad.

Escribe a los supermercados y sugiéreles que tengan un área de productos orgánicos y naturistas.

No compres extinguidores de halón.

Evita comprar comida: frutas, verduras, granos, etcétera,  fuera de su estación.

cuando compres ropa, escoge aquella hecha con telas de lana, algodón, o cualquier       

fibra natural en lugar de las sintéticas.

Evita las herramientas motorizadas y eléctricas, cuando puedas hacerlo con herramientas de mano.

Compra las cosas de mayor duración.

Haz tu lista de compras y efectúa un balance precios, y tu propia conveniencia.

Si puedes compra productos a granel o en grandes cantidades, algunos los   

podrás envasar tú mismo y otros congelar y te ahorras viajes al mercado.

Evita los más posible pañuelos, servilletas y pañales desechables.

Durante la época navideña compra un árbol que después puedas plantar o mejor pon     

un Nacimiento.

Revisa minuciosamente las cuentas de teléfono, agua, electricidad así, podrás ahorrar el mes siguiente.

Regresemos en las tiendas los empaques que no queramos.

No debemos permitir que los supermercados sigan usando tantas bolsas de plástico.

Exijamos que nos pongan los precios en el producto y no en el estante o al lado.

Procuremos comprar directamente a los productores o a cooperativas.

Usa  baterías recargables, no desechables.

Escribe cartas a los productores y autoridades. No te imaginas la fuerza que estas tienen.

Escribe también a los diputados y senadores,  ¡exígeles! que legislen respecto de la amplia,      

veraz   y clara             información que debe proporcionarnos el etiquetado de los productos, no lo dejemos en manos de Secofi.

Debes tener una actitud de corresponsabilidad y de colaboración presentando alternativas.

Elabora una lista de todos los productos que puedes dejar de usar.

Tu consumo debe privilegiar la economía nacional.

Lleva a tu hogar productos frescos y naturales.

Siempre lleva una lista de los productos que realmente necesitas.

Asiste a los mercados después de haber comido, verás como compras menos.

Compara precios, escoge por calidad total y economía.

Regala a los más necesitados artículos y comida que no vayas a utilizar pero que se           

encuentre en buen estado.

 

Para saber más...

Revista del Consumidor. FALTA

Acot, P. Introducción a la ecología. Editorial Nueva Imagen.  México, 1978.

Sánchez, V. y B. Guiza. Glosario de Términos sobre Medio Ambiente. El Colegio de México. México, 1982.

Trueba, J. Ecología para el pueblo. Editorial Edicol. México, 1980.

Lamb, M. 2 minutes a day for a greener planet. Harper and Row Publishers, San Francisco. usa, 1990.

Rees, A. The pocket green book.  Zed Books. London and New Jersey. 1991.

Elkington, J., J. Hailes, J. Makower.  The green consumer.  Penguin Books. usa, 1990.

Rifkin, J. Green lifestyle handbook.  Owl Book Henry Holt and company, New York. usa, 1990.

Corson, W. H. The global ecology handbook. What you can do about the environmental crisis. Beacon Press. Boston, usa, 1990.

 

 

Con quién y a dónde acudir

Produraduría  Federal del Consumidor

José Vasconcelos 208, 6to. Piso colonia Condesa. delegación Cuauhtémoc, cp 06140, df

Tels. 625 6700   211 6414   568 8722

Estudios para la defensa del consumidor. Arturo Lomelí Escalante

Amores 109 Bis 2 A -2 colonia del Valle. Delegación Benito Juárez. cp 03100, df.

Tel. 543 4388

Secretaría de Comercio y Fomento Industrial

Alfonso Reyes 30 colonia Hipodromo Condesa. Delegación Cuahtémoc cp 06170, df.

Tel. 729 92 43                                          

Comisión de Seguridad de productos para el consumidor, en Estados Unidos.

Web:   http:// www.cpsc.gov/

Consumidores: plática y discusión general

Usenet:            misc.consumers

Correo Chatarra

Lista de correo Majordomo:

Nombre de lsita: junkmail

Suscribirse a: majordomo@mail.msen.com

Lista negra de anunciantes en Internet.

Web:             http://math-www.uni-paderborn.de/-axel/BL/blacklist.html

Mundo del consumidor

Web:             http://www.consumerworld.org/

Noticias para el consumidor

            Web:             http://homearts.com/depts/fresh/Ooconsf1.htm

Web:             http://www.bbb.org./council/alerts/index.html

Red de acción de consumidores en Internet

Web:             http://www.ucan.org/

 

Para la discusión y análisis

¿Por qué se tiran cosas que todavía sirven?