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Unión de Grupos Ambientalistas,
I. A. P.

Residuos Peligrosos


Residuos Peligrosos

 

Resolver la crisis ambiental

distinto de disminuir sólo sus efectos

es un problema fundamentalmente político porque

requiere el establecimiento de una nueva forma

de control social sobre las decisiones

que hoy se hallan exclusivamente

en manos empresariales privadas.

Barry Commoner, En paz con el planeta, 1990.

 

 

Fernando Bejarano González

 

Introducción

La contaminación producida por la generación de residuos peligrosos industriales y domésticos constituye el talón de Aquiles de una civilización que ha promovido el crecimiento económico y la industrialización como prototipos de la modernización y del progreso económico. Este mal llamado desarrollo se ha logrado a costa de la extracción y destrucción acelerada de ecosistemas y recursos naturales, con una gran ineficiencia energética y con el uso excesivo de materiales peligrosos y sustancias tóxicas en procesos productivos que generan, consecuentemente, un enorme volumen de residuos peligrosos.

 

Evolución global del problema

En los últimos 30 años, las naciones más industrializadas han respondido a la contaminación y envenenamiento de nuestro planeta de diversas maneras: ignorando o tratando de ocultar el problema, tratando de diluir y dispersar los contaminantes en cada medio del ambiente (aire, agua, suelo) para que sus efectos sean menos dañinos aparentemente y, de este modo, controlar la contaminación y los residuos peligrosos con soluciones tecnológicas al final de la tubería o de la chimenea; o bien, los gobiernos, presionados por la opinión pública, han cambiando de enfoque para atacar el problema en su origen mediante la reducción y prevención de la contaminación y de la generación de residuos peligrosos (ver cuadro anexo).

Internacionalmente dos fenómenos impiden la transición hacia formas de producción más limpia: a) el surgimiento de corporaciones y una industria transnacional que se beneficia con el negocio del manejo de los residuos peligrosos y que transfiere sus tecnologías sucias de tratamiento a las regiones menos industrializadas y en proceso de apertura comercial. Son verdaderos grupos de presión para influir en la normatividad ambiental y en la política pública; y b) el movimiento y comercio internacional de residuos peligrosos. Esto permitió a las empresas de Estados Unidos y Europa enviar sus residuos peligrosos a Asia, África y América Latina donde se vieron beneficiados por precios más baratos y regulaciones ambientales menos estrictas. Esta situación motivó la denuncia internacional de grupos ambientalistas, la celebración de acuerdos regionales en África, y Centroamérica, entre otros, y la firma del Convenio de Basilea respecto al control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación que prohibe, a partir de 1998, que los países miembros de la ocde (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) exporten sus residuos peligrosos a países no miembros, incluyendo aquellos destinados al reciclaje.

 

Los contaminantes orgánicos persistentes y las propuestas para su eliminación

El volumen mundial de residuos peligrosos está provocando el envenenamiento del planeta y de todos sus ecosistemas, degradando la calidad de vida de millones de seres humanos y provocando serios problemas de salud pública. Ya se determinó como prioritaria la eliminación global de los contaminantes orgánicos persistentes (cop, conocidos en inglés como pop). Los cop se refieren a los compuestos químicos orgánicos que son tóxicos, capaces de causar graves efectos crónicos (cáncer y afecciones del sistema endocrino, por ejemplo) y que, por sus propiedades físico-químicas, son de una gran persistencia en el ambiente, no respetan fronteras, pueden ser transportados a grandes distancias por las corrientes atmosféricas, y biomagnificarse y bioacumularse en los organismos vivos (en sus tejidos grasos), afectando las cadenas alimenticias en los ecosistemas.

Las Naciones Unidas han identificado 12 cop de alta prioridad que incluyen compuestos organoclorados como las dioxinas y furanos, los bifenilos policlorados, plaguicidas organoclorados (ddt, clordano, heptacloro, hexaclorobenceno, aldrin, dieldrín, toxafeno) y mirex.

Esta lista de los 12 sólo es la punta del iceberg, pues los cop comprenden hidrocarburos aromáticos policíclicos que han aumentado su concentración en la biosfera, como resultado de la extracción y consumo de hidrocarburos y gas, principalmente; y los compuestos organohalógenos sintéticos (con carbono que contienen además cloro, bromo, flúor o yodo); la mayoría de ellos son organoclorados como la lista mencionada. Se han aislado 170 compuestos organoclorados en tejidos humanos, incluyendo dioxinas, resultado principalmente de ingerir productos alimenticios con residuos organoclorados, además de la exposición a fuentes de contaminación atmosférica y de absorción por la piel. En 1996 y 1997 se han efectuado reuniones internacionales para discutir la propuesta de varios gobiernos de adoptar un instrumento legal vinculante entre los países para eliminar globalmente los cop.

Las dioxinas son el nombre genérico de un grupo de compuestos organoclorados que tienen como estructura básica la unión por dos átomos de oxígeno de dos moléculas de benceno con átomos de cloro (número que varía entre 1 y 8), de lo que resulta un total de 75 dibenzo-p-dioxinas policloradas (pcdd) y de 135 dibenzofuranos policlorados (pcdf), conocidos genéricamente como furanos. Las dioxinas, los furanos, los bifenilos policlorados (pcb) y las sustancias que reemplacen el cloro por bromo tienen una toxicidad y conducta similar, aunque no todas son igual de tóxicas. La 2, 3, 7, 8 tcdd es el congénere más potente y estudiado de todas las dioxinas.

La exposición a las dioxinas y compuestos similares ha sido asociada con una amplia serie de efectos crónicos en animales y en humanos relacionados con: la formación de cáncer de diversos tipos, la afección del sistema reproductor masculino (baja en la producción de esperma y atrofia testicular, por ejemplo), del sistema reproductor femenino (endometriosis, por ejemplo), cambios metabólicos y hormonales, daños al sistema nervioso central, al sistema inmunológico, desórdenes en la piel, daños al hígado y los pulmones. Esto ha motivado que grupos ciudadanos organizados de Estados Unidos y Europa rechacen la imposición de límites aceptables en la normatividad ambiental, pues esto significa la permanencia de las fuentes de emisión de dioxinas.

Las dioxinas son un residuo peligroso secundario, no intencionado, resultado de los procesos industriales o del tratamiento de residuos peligrosos donde intervienen compuestos organoclorados, como son la producción de cloro, cloruro de vinilo (necesario para la producción del plástico pvc), el blanqueo con cloro del papel, la elaboración de solventes clorados para las tintorerías o la industria electrónica, la fundición de chatarra con cloro, la producción de plaguicidas clorofenoles. Las que son verdaderas fábricas de dioxinas son la incineración de residuos peligrosos, de residuos biológico-infecciosos de hospitales y la incineración municipal de residuos sólidos urbanos, así como la incineración de residuos peligrosos como combustible alterno en hornos de cemento.

 

Situación en México

Generalmente se emplea el término desechos tóxicos como equivalente al de residuos peligrosos; sin embargo éstos incluyen otras características además de las tóxicas. En México la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (lgeepa) define a los residuos peligrosos como todos aquellos residuos, en cualquier estado físico, que por sus características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables o biológico-infecciosas, representen un peligro para el equilibrio ecológico (artículo 2, fracción xxii).

Los residuos peligrosos se clasifican como aguas de proceso, arenas, tierras y polvos, breas, cabezas, colas, catalizadores gastados, disolventes, efluentes tratados, envases y empaques, escorias, líquidos residuales, lodos de proceso, lodos de tratamiento, materiales de relleno contaminados y lubricantes gastados, entre otros. La lista completa de los residuos peligrosos se encuentra en la nom 052-ecol-1993.

 

Volúmenes, fuentes y tipo de residuos

En México no existe un inventario completo del tipo y volumen de residuos peligrosos generados en el país, a pesar de los manifiestos que por ley deberían cumplir las empresas y establecimientos generadores. Los cálculos aproximados para 1991 son de 14 mil 500 toneladas de residuos peligrosos al día (cinco millones 292 mil toneladas al año). En 1996 los cálculos habían aumentado a ocho millones de toneladas anuales de residuos peligrosos en México, sin incluir los jales mineros que también pueden ser peligrosos y que se producen en grandes cantidades (de 300 mil a 500 mil toneladas diarias).

Según los datos oficiales de 1994, de los ocho millones de toneladas anuales de residuos peligrosos y de las cinco zonas en que se clasificó el territorio nacional, prácticamente el 54.5% de los residuos peligrosos se generan en la zona centro del país (cinco millones 67 mil toneladas por año), que junto con la región norte (dos millones 6 mil toneladas por año) incluyendo su franja fronteriza (62 mil toneladas por año) generan casi el 90% de los residuos peligrosos del país (Programa de minimización 1996-2000).

En la región centro destacan, principalmente el Distrito Federal (22.98%) y el estado de México (17.68%); en la región norte Nuevo León (10%), Jalisco (7.50%) y Coahuila (3.75%); en la región del Golfo, el mayor generador de residuos peligrosos es Veracruz (5.73%); y de la región sureste es Yucatán con el 1% nacional (ver cuadros anexos).

Entre los principales sectores generadores tenemos a las industrias químicas básica, secundaria y petroquímica (40% del total); le siguen las industrias metal mecánica y metálica con un 10% y la industria eléctrica con un 8%. De los giros industriales que se espera tendrán mayor crecimiento de 1994 al 2000, con la consecuente generación de residuos peligrosos, destacan en primer lugar la producción automotriz, seguido de la producción de plástico, equipo electrónico y de maquinaria y equipo.

Según los cálculos oficiales por tipo de residuo, los aceites y las grasas, conjuntamente con los disolventes representan más del 45% del total de residuos peligrosos generados en el país. Las resinas, ácidos y bases representan el 10% y los desechos de pinturas y barnices el 8% (Programa de minimización 1996-2000).

La industria no es el único sector generador de residuos peligrosos, pues también hay que considerar el uso indiscriminado de plaguicidas químicos en la agricultura y los residuos biológico-infecciosos generados por clínicas y hospitales. También hay que recordar que los hogares, aunque en menor cuantía, son también generadores de residuos peligrosos domésticos, en la medida en que consumen y desechan productos que contienen sustancias y materiales tóxicos.

Se estima que sólo el 12% de los residuos peligrosos generados en el país reciben un tratamiento o son depositados en lugares autorizados. La mayoría son vertidos directamente en las red de drenaje o tirados en las barrancas, ríos, mares, mezclados con los residuos sólidos municipales o almacenados en los patios de las empresas.

El último informe de la Semarnap señala que ha aumentado a 156 el total de empresas autorizadas para el manejo, tratamiento en el lugar confinamiento de residuos peligrosos. Se mencionan 16 empresas recicladoras de solventes usados, nueve empresas para el manejo de aceites lubricantes usados, 60 empresas para el almacenamiento temporal, recolección y transporte; cinco empresas para el reciclado de metales, 26 equipos móviles para el tratamiento in situ de residuos peligrosos, 10 empresas y plantas de tratamiento de residuos peligrosos de actividades petroleras, dos empresas con plantas incineradoras privadas en sus instalaciones, cuatro empresas cementeras bajo protocolo de pruebas para la recuperación de energía mediante incineración de residuos peligrosos, una empresa de tratamiento de aceites contaminados con bifenilos policlorados (pcb), 16 empresas para el tratamiento de residuos biológico infecciosos (la mayoría incineradores) y cuatro empresas autorizadas para el confinamiento controlado de residuos peligrosos (sólo tres de ellas autorizadas para dar servicio público comercial). La lista parcial de estas empresas se puede encontrar en el Informe de la situación general en materia de equilibrio ecológico y protección al ambiente 1993-1994. Sedesol, ine. México, 1994 (pp 252-255).

 

Autoridades responsables, competencias y normatividad ambiental

La LGEEPA dedica el capítulo vi del título cuarto protección al ambiente, a los materiales y residuos peligrosos (artículos 150 a 153) además de mencionarlos en diversos artículos dedicados a la prevención y control de la contaminación atmosférica, del agua y ecosistemas acuáticos, y del suelo. La regulación y control de los residuos peligrosos es de competencia federal, por medio del Instituto Nacional de Ecología (ine) que es el que autoriza los manifiestos de impacto ambiental y elabora los aspectos normativos. Sin embargo, la vigilancia del cumplimiento de la ley es responsabilidad de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y de las delegaciones de la Semarnap en las entidades federativas.

Las últimas reformas a la lgeepa permiten establecer convenios entre la federación, los estados y los municipios para el manejo de residuos considerados de baja peligrosidad (artículo 11 de la lgeepa). Sin embargo, aún no está claro lo que el nuevo reglamento en materia de residuos peligrosos entenderá como residuos de baja peligrosidad.

Otra reforma importante de la lgeepa es la obligación de limpiar los suelos en caso de contaminación por residuos peligrosos. El artículo 152 bis establece que “cuando la generación, manejo o disposición final de materiales o residuos peligrosos produzca contaminación del suelo, los responsables de dichas operaciones deberán llevar a cabo las acciones necesarias para recuperar y restablecer las condiciones del mismo, con el propósito de que éste pueda ser destinado a alguna de las actividades previstas en el programa de desarrollo urbano o de ordenamiento ecológico que resulte aplicable, para el predio o zona respectivo”.

La lgeepa permite la importación de residuos peligrosos para fines de reciclaje y sólo prohíbe aquellos que tienen como destino su depósito final (artículo 53). México al permitir la importación de residuos peligrosos para fines de reciclaje, se coloca al final del embudo dentro de los países de la ocde que ya no podrán exportar sus residuos peligrosos a países no miembros de la ocde, a partir de 1998, como resultado de la decisión II/12 de la segunda conferencia de partes del Convenio de Basilea. México recibe el 50% de las exportaciones de residuos peligrosos de Estados Unidos a otros países, para recuperar principalmente metales no ferrosos como el zinc, del cual México es un importante productor mundial. En 1995 más de cien organizaciones ambientalistas pidieron la prohibición total de la importación a México de residuos peligrosos, pero la iniciativa presentada al Congreso fue modificada y congelada por presiones de la Secretaría de Comercio.

Las Normas Oficiales Mexicanas suponen que se realizan estudios técnicos y de análisis costo/beneficio que son considerados como instrumentos para inducir cambios de conducta e internalizar los costos ambientales, fomentar cambios tecnológicos y mercados ambientalistas, determinando las tecnologías que dominarán el mercado.

La normatividad ambiental mexicana en materia de residuos peligrosos cuenta con ocho Normas Oficiales Mexicanas publicadas, más los formatos de manifiestos y reportes obligatorios para las empresas generadoras y desde 1992, con un reglamento para el transporte terrestre de materiales y residuos peligrosos que está en evaluación. En este sexenio se espera elaborar 14 proyectos de nom que incluyen la incineración o aprovechamiento térmico de los residuos peligrosos y 21 proyectos de nom sobre transporte terrestre de materiales y residuos peligrosos (ver cuadro anexo).

Las autoridades han formado un Comité Nacional de Normalización para la Protección Ambiental, el cual cuenta con un subcomité de materiales y residuos sólidos y peligrosos. Sin embargo, la invitación por parte de las autoridades a participar en dichos comités es arbitraria y predominan los intereses comerciales de las empresas.

En el caso de los residuos peligrosos generados por la industria maquiladora, éstos tienen que regresarse a su país de origen, según lo estipula el anexo iii del Convenio de cooperación para la protección y mejoramiento del ambiente en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos, conocido como Convenio de la Paz, firmado por los presidentes de México y Estados Unidos en 1983.

Como parte de los compromisos establecidos en el Plan integral ambiental fronterizo México-Estados Unidos 1992-1994, se estableció un sistema de rastreo de residuos peligrosos denominado Hazardous waste tracking system (Haztracks), que correlaciona las guías ecológicas expedidas por las autoridades mexicanas con los manifiestos de Estados Unidos, y los acuses de recibo de las instalaciones con los manifiestos. En la frontera norte en 1993, se tenían identificadas 1673 empresas generadoras de residuos peligrosos, de éstas mil 408 son maquiladoras y se calculaba que sólo el 29.3% del total de las empresas generadoras envían o retornan sus residuos a Estados Unidos.

Como resultado del Tratado de Libre Comercio se revocará la obligación de las maquiladoras de regresar sus residuos peligrosos a su país de origen (estipulado por el anexo iii del Convenio de la Paz) por lo se creará un mercado binacional para el tratamiento de residuos peligrosos. Empresas norteamericanas y canadienses principalmente, buscan conquistar este mercado y constituyen un grupo de presión para orientar las inversiones y créditos de las instituciones fronterizas para privilegiar soluciones al final de la tubería (confinamientos e incineradores, por ejemplo) por encima de las propuestas que pudieran conformar un programa de reducción de residuos peligrosos de la industria maquiladora, que atacara el problema desde su origen.

 

Planes y programas para el manejo de residuos peligrosos

Las autoridades de la Semarnap han elaborado el Programa para el manejo integral de los residuos industriales y peligrosos en México 1996-2000, y ha lanzado una convocatoria para la inversión e instalación de los llamados Centros Integrales de Manejo y Tratamiento de Residuos Peligrosos (Cimaris) en diversos sitios de la República Mexicana. Los Cimaris podrán incluir una o varias instalaciones para realizar procesos de reciclaje, incluida la incineración de residuos peligrosos como combustible alterno para los hornos de cemento, la incineración comercial y donde, también, se construirán los confinamientos bajo tierra de residuos peligrosos.

 

Obstáculos de índole política, económica y social

La falta de una política preventiva en materia de residuos peligrosos se traduce en una serie de obstáculos entre los que destacan, aunque no en orden de importancia:

Una concepción errónea de la minimización de residuos peligrosos. En la ley y los programas de las autoridades ambientales se considera la minimización únicamente como aquellas prácticas de tratamiento o reciclaje tendientes a la reducción del volumen de residuos peligrosos, que deben depositarse finalmente en un confinamiento controlado. Aunque muchas de ellas no prevengan la generación de residuos peligrosos en la fuente, e incluso otras produzcan nuevos contaminantes, como es el caso de la incineración.

Como consecuencia de este enfoque de la minimización, se privilegian las tecnologías de reciclaje y, en cambio, se marginan las acciones de reducción en la fuente que sí previenen la entrada de residuos peligrosos al ambiente. Esta política retarda los cambios tecnológicos y la transformación y modernización de la economía hacia formas de producción más limpias. La estrategia en el manejo de residuos peligrosos que establecen una reducción en la fuente (recomendada por la Agenda xxi y los organismos internacionales y aceptada en principio por los propias autoridades), queda sólo como un discurso ideológico oficial que contradice, en la práctica, la política real.

La apertura y la promoción de tecnologías sucias para el tratamiento de residuos peligrosos, desalientan la reducción de residuos en la fuente. En el caso de la incineración de residuos peligrosos, incluidos los residuos biológico-infecciosos, que contengan cloro y metales pesados (presentes en plásticos como el pvc, solventes y pinturas entre otros) provocan la generación de nuevos contaminantes orgánicos persistentes, presentes en los productos de combustión incompleta, como las dioxinas y furanos, además de metales pesados. La incineración aparentemente reduce el volumen de residuos peligrosos a una quinta parte, cuando en realidad concentra la toxicidad de los componentes en las cenizas, o los diluye y dispersa en las emisiones a la atmósfera y en las descargas de agua de lavado del equipo anticontaminante. El mismo problema ocurre con la incineración de residuos sólidos municipales, y es mucho más grave con la incineración de residuos peligrosos usados como combustible alterno en hornos de cemento.

Aunque los proyectos de nom de la incineración incluyen niveles aceptables de emisión de dioxinas y de un porcentaje límite del contenido de cloro en los residuos, son de difícil monitoreo, que se agrava por la falta de infraestructura y de experiencia en el país para medir dioxinas y furanos en cantidades sumamente pequeñas.

La lgeepa dedica ahora un capítulo especial al derecho a la información acerca de asuntos ambientales (artículos 159 bis, 1 al 6); sin embargo, aún no se ejerce ampliamente el derecho a conocer volúmenes y tipos de residuos peligrosos generados por las empresas, así como del uso de sustancias y materiales peligrosos usados por las empresas. Esta información es indispensable para las comunidades para concertar programas de reducción de residuos peligrosos en sus municipios y estados. La propuesta de establecer un registro de emisiones y transferencia de contaminantes es un paso positivo.

El hecho de que nuestra Constitución política no consagre como garantía individual el derecho de todo mexicano a un medio ambiente libre de contaminación, provoca que el poder judicial no reconozca el interés jurídico de las personas o colectividades que no son dañadas directamente en su patrimonio o bienestar físico, pero que ven amenazado su medio ambiente por la exposición a residuos peligrosos o por proyectos de tratamiento de residuos peligrosos. Esto dificulta la defensa ambiental ciudadana.

La situación de crisis económica y de endeudamiento de muchas empresas, aunada a la falta de estímulos financieros o fiscales para aquellas que reduzcan sus residuos peligrosos, impiden a muchas empresas incluso cumplir con la normatividad ambiental existente y transitar hacia formas de producción más limpias.

Las empresas extranjeras que se benefician del negocio del tratamiento de residuos peligrosos, constituyen un grupo de presión y de influencia para continuar con las soluciones al final de la tubería.

La política neoliberal de las autoridades ambientales que prefieren los mecanismos voluntarios que los obligatorios, confiando en que sea el mercado el que asigne más eficazmente los recursos. Sin embargo, la oferta del mercado no es libre pues está determinada por los intereses creados de las empresas extranjeras.

La falta de información acerca de las experiencias de otras empresas y otros países en la reducción de residuos peligrosos, que rompan el mito de que la reducción de residuos significa un mayor costo y pérdida en la productividad, cuando en muchas ocasiones representan ahorros reales y oportunidades de una mayor competitividad.

La ausencia de un programa activo que estimule la cooperación e intercambio técnico y científico amplio con los gobiernos y los institutos para formar recursos humanos propios en la evaluación y programación de reducción de residuos peligrosos.

La falta de información y educación al público y las comunidades respecto a sobre los riesgos que corren su salud y su ambiente por la exposición a residuos peligrosos emitidos, limita la participación ciudadana que juega el papel de palanca social para acelerar los cambios hacia formas de producción más limpias y hacia una política más preventiva. Muchas veces es cuando ocurren los accidentes en las empresas o en el transporte de alguna sustancia, que las comunidades se enteran del peligro que estaban corriendo y se movilizan para remediar la situación.

 

Experiencias y alternativas para una producción más limpia

Los cuatro componentes de una estrategia de reducción del uso de tóxicos y de promoción de formas de producción limpia son:

(unep 1994, Greenpeace 1995)

a)   El principio precautorio. Pone la carga de la prueba sobre el contaminador potencial para que demuestre que tal sustancia, actividad o residuo no causa ningún daño ambiental o a la salud pública, en vez de que las comunidades o las víctimas sean las que tengan que probar el daño, como ocurre actualmente.

b)   El principio preventivo. La política preventiva debe reemplazar la política de control, las soluciones al problema deben priorizar los cambios en la fuente donde se generan los residuos, modificando el proceso, sustituyendo insumos, cambiando el diseño, etcétera.

c)   La participación y el control democrático. Implica que los diversos sectores involucrados tengan una posibilidad real de participación: comunidades, trabajadores y consumidores son sectores que se ven afectados por procesos, productos y residuos industriales peligrosos contaminantes. Esto significa el reconocimiento y la ampliación de los derechos democráticos que garanticen el derecho a un medio ambiente libre de contaminación. Las decisiones de qué, cómo y quién produce, no pueden ser dejadas sólo a las fuerzas del libre mercado, que no es tan libre, sino ser parte de una política pública de planeación.

Un enfoque integrado y holístico. Es el criterio que debe normar la política pública que considera no sólo cómo disponer de los residuos, sino principalmente cómo hacer un mejor aprovechamiento de los recursos naturales, cómo reglamentar la selección de los materiales empleados en los procesos productivos para reducir la generación de residuos peligrosos y hacer un uso más eficiente de la energía y el agua. Que realiza un balance integral del ciclo de vida de los productos y su impacto en el ambiente y la salud pública.

La evaluación para la reducción del uso de sustancias tóxicas y materiales peligrosos y por ende de residuos peligrosos, usada en el enfoque de producción limpia, incluye la selección de técnicas para lograr. a) mayor eficiencia interna en el uso de materias primas, mejor monitoreo, capacitación y manejo de materiales y productos, funcionamiento y operaciones de limpieza; b) cambios del proceso tecnológico. Por ejemplo con el reciclaje interno de solventes; c) cambio del producto. Por ejemplo reemplazo de baterías que requieren metales pesados como cadmio, mercurio y plomo, por baterías que no los usen; o el caso de los refrigeradores que dejaron de usar cfc destructores de la capa de ozono; d) cambio de insumos. Sustituir las pinturas con base de solventes por pinturas de base acuosa. Sustitución de solventes organoclorados; e) reuso de los materiales dentro del proceso. Formas de recuperación de vapores, teñidos, etcétera.

Las políticas claves que los gobiernos pueden emplear para fortalecer una estrategia de transición hacia formas de producción limpia son a) expansión de los derechos de información; b) una reforma fiscal ecológica; c) formas de extensión de la responsabilidad del productor y d) prohibiciones sobre el uso y producción de sustancias o materiales especialmente tóxicos.

En México se han dado pasos muy limitados que apuntan a un enfoque preventivo y que deberían ampliarse como la creación del Centro Mexicano para la Producción más Limpia (cmpml), el 15 de diciembre de 1995, como parte de un convenio entre la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (onudi), el Instituto Politécnico Nacional y la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación. La tarea del centro es identificar 20 sectores prioritarios y desarrollar procedimientos específicos para que cada rama industrial pueda establecer sus propias estrategias de reducción. El centro tiene que ser autosostenible financieramente en unos cuantos años, como parte de las condiciones del financiamiento de la onudi.

El cmpl se ha propuesto crear un sistema de información de datos sobre producción más limpia, y tiene dos proyectos de demostración (estudios de caso) de producción más limpia en la industria de galvanoplastia y en la industria de fundición en San Luis Potosí y Querétaro. Los resultados del centro hasta ahora son modestos y en el conjunto de la política industrial y ambiental seguida por las autoridades ocupan un papel marginal.

Otro avance positivo, es la propuesta para establecer un Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (retc) que ha recibido asistencia técnica del Instituto de Naciones Unidas para la Capacitación e Investigación (unitar), La Comisión de Cooperación Ambiental del tlc y la propia ocde (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico). La propuesta, aún no aprobada, establece el registro para toda empresa con más de 30 empleados y que emita o transfiera una o varias de 132 sustancias contenidas en una lista. El retc sería un avance en la identificación de volúmenes y responsables de los residuos peligrosos generados en nuestro país. Sin embargo, quedan por resolver si esto será un instrumento obligatorio o voluntario, si la información será o no accesible al público, y si sólo la publicación de un reporte anual es suficiente. Sin programas específicos de reducción de residuos peligrosos que acompañen esta información del retc, su alcance sería bastante limitado.

 

Comparación entre el paradigma del control y de la prevención

 

Control de la contaminación

Producción más limpia

Los contaminantes se controlan con filtros y técnicas de tratamiento de residuos al final de la tubería

Los contaminantes se previenen desde su origen mediante medidas integrales

La contaminación se evalúa y controla cuando los procesos y productos ya han sido desarrollados y después que aparecen los problemas.

La prevención de la contaminación es una parte integral del desarrollo de los productos y procesos.

Los controles de la contaminación y las mejoras ambientales se consideran siempre factores de coste para la empresa.

Contaminantes y residuos se consideran recursos que pueden transformarse en productos y subproductos útiles, al no ser peligrosos.

Los retos ambientales son responsabilidad de expertos en ingeniería ambiental o gestores de residuos peligrosos.

Los retos ambientales son responsabilidad de todas las personas de la empresa, incluyendo trabajadores, ingenieros de proceso o diseñadores de los productos.

Las mejoras ambientales han de conseguirse mediante tecnología.

Las mejoras ambientales incluyen iniciativas técnicas y no técnicas.

Las medidas de mejoramiento ambiental deben cumplir con las normas establecidas por las autoridades.

 

Las medidas de mejoramiento ambiental deben ser un proceso de trabajo continuo para conseguir mejores estándares

La calidad se define como la satisfacción de los requerimientos de los clientes.

Calidad total significa la producción de bienes que satisfacen las necesidades de los clientes y que tienen impactos mínimos sobre las salud humana y el medio ambiente.

 

 


Normatividad Ambiental en materia de residuos peligrosos.

 

nom-087-ecol-1995

Requisitos para la separación, envasado, almacenamiento, recolección, transporte, tratamiento y disposición final de los residuos biológico infecciosos que se generan en establecimientos que prestan atención médica (do 11/11/1995)

nom-052- ecol -1993

Características de los residuos peligrosos, el listado de los mismos y los límites que hacen a un residuo peligroso por su toxicidad al ambiente (do 22/09/1993)

nom-053- ecol -1993

Procedimiento para llevar a cabo la prueba de extracción para determinar los constituyentes que hacen a un residuo peligroso por su toxicidad al ambiente. (do 22/09/1993)

nom-054- ecol -1993

Procedimiento para determinar la incompatibilidad entre dos o más residuos considerados como peligrosos por la nom-crp-01-93 (do 22/09/1993)

nom-055- ecol -1993

Requisitos que deben reunir los sitios destinados al confinamiento de residuos peligrosos, excepto los radiactivos, (do 22/09/1993)

nom-056- ecol -1993

Requisitos para el diseño y construcción de las obras complementarias de un confinamiento controlado de residuos peligrosos (do 22/09/1993)

nom-057- ecol -1993

Requisitos que deben observarse en el diseño, construcción y operación de celdas de un confinamiento controlado para residuos peligrosos (do 22/09/1993)

nom-058- ecol -1993

Requisitos para la operación de un confinamiento de residuos peligrosos (do 22/09/1993)

Proyectos nom

14 Proyectos de nom en materia de residuos peligrosos

21 Proyectos de nom para el transporte de residuos peligrosos

Manifiestos

7 Manifiestos y reportes de generación y manejo de residuos peligrosos

 

 

Fuente: Adaptado de Huisingh Environmental Consultants inc. 1994, ¿Qué es producción limpia?. Greenpeace 1995.

(+) La lista completa se encuentra en el artículo “Los residuos y su legislación” de la Dra Cristina Cortinas de Nava y Yolanda Ortiz- Gaceta Ecológica, INE-Semarnap, núm. 39, verano de 1996. pp 61 y 62.


Bibliografía

ine. Semarnap. Programa para la minimización y manejo integral de residuos peligrosos 1996-2000. México, 1996.

Cortinas C. Vega. Residuos peligrosos en el mundo y en México. Serie Monografías, núm. 13. Sedesol. ine. México, 1993.

Rivero, O.P. Rodríguez, G. y S. González Martínez Los Residuos peligrosos en México. Editores puma, unam. 1996.

Commoner, Barry. En paz con el planeta. Biblioteca de divulgación científica. Muy Interesante. España, 1990. Buena traducción de divulgación de esta obra clásica del octagenario ambientalista.

Bejarano, F. Por una producción limpia de desechos tóxicos. Greenpeace México. Cuadernos para una sociedad sustentable. Friedrich Ebert Stiftung y Grupo de Estudios Ambientales, ac. (Selección y comentario al capítulo de la Agenda xxi y Foro paralelo de las ong. 1994.

Bejarano, F. Argumentos para una prohibición total de residuos peligrosos en México. Greenpeace. México, 1994.

 

Acerca del autor

Fernando Bejarano González nació en la ciudad de México. Es licenciado en Sociología por la Universidad Iberoamericana, Maestría en Desarrollo Rural en el Colegio de Postgraduados, Diplomado en Derecho Ambiental en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Ha sido investigador auxiliar del Centro de Estudios de Desarrollo Rural del Colegio de Postgraduados en Montecillo, estado de México; Coordinador del Programa de Residuos Peligrosos de Greenpeace México; Coordinador de la Red de acción sobre plaguicidas y alternativas en México; Miembro del Pesticide Action Networks.

Coordinador del boletín trimestral de la Red de Acción sobre Plaguicidas y Alternativas en México; Autor del capítulo sobre Residuos Peligrosos A 5 años de la Cumbre de la Tierra del informe ciudadano sobre la Agenda de Rio+5, Red Mexicana Frente al Libre Comercio, México, junio 1997; Coautor del reporte ciudadano, la incineración de residuos peligrosos en hornos de cemento. La controversia y los hechos. Texas Center for Policy Studies y cosydhac, Chihuahua, México, mayo 1997; Coatzacoalcos: La destrucción petrolera y petroquímica. Greenpeace México, enero 1996; La exportación de desechos peligrosos en México, editores Francisco Javier Gardias y Ayala, Luis Barojas Weber. Ine/Semarnap. México, 1995; La prohibición total de la importación de desechos peligrosos en México, demanda de la sociedad civil, en retos de la Ecología en México, memoria de la primera reunión de delegados y procuradores del ambiente. Miguel Angel Porrúa, 1994. Fernando tiene una apacible personalidad que inspira confianza, es un gran compañero de causa y se le reconoce por ser íntegro y honorable.

 

Para saber más

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Greenpeace. Efectos de los organoclorados en la salud pública. Resumen del informe: “Body of Evidence” Michelle Alsopp y Pat Costner: The effects of chlorine on human health. Junio, 1995

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