La información contenida en la Primera Comunicación Nacional de
México ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
Cambio Climático nos da una imagen muy clara de la situación de
nuestro país en relación con el cambio climático: su
participación a las emisiones globales de gases de efecto de invernadero
es muy reducida (menos del 2% en 1990), mientras que su vulnerabilidad ante los
efectos de este fenómeno es muy importante. De hecho, México
reúne la gran mayoría de las condiciones de vulnerabilidad que se
mencionan en el Artículo 4.8 de la Convención y que hacen a los
países en desarrollo que las sufren candidatos a recibir apoyo por parte
de los Países del Anexo II para atender a las necesidades y
preocupaciones específicas derivadas de los efectos adversos del cambio
climático o del impacto de la aplicación de medidas de respuesta.
En efecto, nuestro país cuenta con:
-
zonas costeras bajas,
-
zonas áridas y semiáridas, zonas con cobertura forestal y zonas
expuestas al deterioro forestal,
-
zonas propensas a los desastres naturales,
-
zonas expuestas a la sequía y a la desertificación,
-
zonas de alta contaminación atmosférica urbana,
-
zonas de ecosistemas frágiles,
-
una economía que depende en gran medida de los ingresos producidos por
la producción, el procesamiento y la exportación de combustibles
fósiles y productos asociados de energía intensiva o de su
consumo.
Dada esta situación, es válido cuestionarse por qué el
Programa Nacional de Acción Climática se centra en la
mitigación de emisiones y no en la adaptación del país a
los efectos del cambio climático. Comprendemos que México debe
participar en el esfuerzo global para combatir este fenómeno, pero no
que anteponga ésto a proteger sus recursos y el bienestar de sus
habitantes.
Esperamos que esta decisión no se deba a las
presiones que indudablemente existen del exterior
que se mencionan en la página 6 y que además no tienen
razón de ser pues la misma Convención expresa que "la medida en
que las Partes que son países en desarrollo lleven a la práctica
efectivamente sus compromisos en virtud de la Convención
dependerá de la manera en que las Partes que son países
desarrollados lleven a la práctica efectivamente sus compromisos
relativos a los recursos financieros y al transferencia de tecnología, y
se tendrá plenamente en cuenta que el desarrollo económico y
social y la erradicación de la pobreza son las prioridades primeras y
esenciales de las Partes que son países en desarrollo" (Art. 4.7).
Además, no hay que olvidar que las Partes del Anexo I han fallado en
cumplir con sus compromisos, por lo que no están en posición de
exigir una mayor participación de países como México.
Resulta difícil ignorar la incongruencia que existe entre la primera
Comunicación Nacional y el Programa de Acción Climática.
La primera brinda un diagnóstico al cual el segundo no responde. Nos
preguntamos de qué ha servido llevar a cabo tanta investigación
sobre cambio climático en México si no se considera para la toma
de decisiones, sobre todo tratándose de un programa predominantemente de
mitigación, donde no se presentan y consideran los resultados de los
estudios que se mencionan sobre emisiones futuras y tecnologías de
mitigación, que proveen, respectivamente, una línea base para
comparar esfuerzos de mitigación y una idea sobre el potencial de
mitigación de México.
En términos generales, vemos el Programa de Acción
Climática como una compilación de acciones con supuestos efectos
de mitigación de emisiones de gases de invernadero incluidas en otros
programas sectoriales que no van más allá del año 2000 y
para los cuales el mismo Programa no atina a proponer la manera de darles
continuidad en el futuro. Tampoco plantea cómo podrían integrarse
consideraciones relativas al cambio climático en los programas del
siguiente sexenio. Todas las acciones futuras se describen vagamente, como
ideas generales sin aterrizar.
No alcanzamos a comprender el alcance del Programa:
-
si se pretende que trascienda esta administración (1994-2000)
ciertamente a lo largo del texto no se encuentran los elementos para poder
tener certidumbre de la continuidad y el seguimiento de las acciones que se
emprendan. Sobre todo porque el Programa se basa en acciones extraídas
de programas sectoriales que terminan su vigencia en el año 2000.
-
Si no se pretende que se adopte por el próximo gobierno sentimos que no
tiene razón de ser a estas alturas del sexenio.
El Programa carece de elementos tan básicos como un calendario, metas
cuantificadas (p.ej. toneladas a reducir o secuestrar, tasas de aumento de
eficiencia, porcentaje de la generación de energía por
renovables, disminución de intensidad energética, etc.) y un
presupuesto (en pesos o en porcentaje de aportación del presupuesto de
cada sector). De igual forma, demuestra que en México no ha habido
ninguna medida, política o programa destinados específicamente a
mitigar emisiones de gases de invernadero, que la mitigación se ha dado
como un beneficio adicional y parece indicar que esto continuará en el
futuro. Dada nuestra condición de país en desarrollo consideramos
que esto es normal, pero una vez más, nos hace preguntarnos
porqué se relega a un segundo plano la adaptación.
Es preocupante ver que "se espera que
el respaldo financiero más significativo para ampliar y profundizar las
acciones de mitigación
en curso dentro del país se deriven de los mecanismos contemplados en el
Protocolo de Kioto, resultantes de sus provisiones para el comercio de
emisiones entre países, como son la implementación conjunta y el
Mecanismo de Desarrollo Limpio", en primer lugar porque son mecanismos que
aún nadie sabe con certeza como funcionarán y en segundo lugar,
porque a todo lo largo del documento se demuestra confusión o
desconocimiento acerca de las reglas básicas que han regido los
proyectos de Implementación Conjunta, antecesores de los dos mecanismos
que se mencionan.
Por ejemplo, en la página 26 se dice que "(...) por ello se considera
que
aquellos países que demuestran una decidida política de
conservación o incremento de la superficie dedicada al uso forestal
tienen la gran ventaja de ingresar en
condiciones muy favorables
al naciente mercado de venta internacional de carbono
invirtiendo los recursos negociados en programas forestales
tendientes a disminuir o mitigar los efectos del cambio climático
global mediante la protección, fomento o recuperación de sus
recursos forestales renovables."
Los países con una política de estas características, no
estarán forzosamente en condiciones "muy favorables" para ingresar a
este mercado, incluso puede ser al contrario, pues esta política
representaría su línea base, sobre la cual tendrían que
realizar acciones para que se pudieran acreditar. De esta forma, en realidad se
contaría con un área menor (y por lo tanto un menor potencial)
para realizar secuestro de carbono acreditable para el Mecanismo de Desarrollo
Limpio, algo como lo que sucede con los países con aparatos productivos
eficientes.
Por otra parte, suponiendo que el gobierno desarrollara un proyecto que
cumpliera los requisitos de adicionalidad (esto es, que sea una actividad que
mitigue o secuestre emisiones y que sea
adicional a las que se hubieran dado normalmente, como son los programas
gubernamentales para realizar acciones que son obligación del gobierno
), hay que recordar que las reducciones que vendiera para obtener los "recursos
negociados" que se mencionan
se sumarían a su inventario
, incrementándose así las emisiones del país, por lo que
invertirlas en "programas forestales tendientes a disminuir o mitigar
efectos..." sólo tendría sentido si por medio de éstos se
alcanzaran mayores niveles de secuestro.
Es importante señalar además que aumentar los costos
incrementales de mitigación del país de esta forma -
vendiendo mitigación y secuestro para financiar el Programa - puede generar una
situación difícil, pues cuando México finalmente adquiera
un compromiso de reducción tendrá que enfrentar costos de
mitigación elevados y un inventario "inflado" a pesar de que
sus emisiones reales sean bajas.
En este sentido, desconocemos porqué México no ha reclamado ante
la Conferencia de las Partes el derecho que tiene - como país en
desarrollo y con alta vulnerabilidad - a fondos nuevos y adicionales y
transferencia de tecnología. Esta sería una buena opción
para financiar el Programa. Vemos por ejemplo que China, con emisiones muchas
veces superiores a las de México, exige que se cumplan estos compromisos
de las Partes del Anexo I antes de pensar en mitigar o como condición
para hacerlo.
Algunos comentarios específicos:
En la revisión del documento encontramos una serie de imprecisiones, de las
cuales mencionamos algunas a continuación.
Introducción, pág. 3
"(...) los países en desarrollo como México, aumentaron
aceleradamente su intensidad energética en las últimas tres
décadas, debido a los intensos procesos de urbanización e
industrialización, tendencia que seguramente se mantendrá en los
próximos años y que requiere soluciones que acompasen las
necesidades en los ámbitos de lo económico, social y ambiental".
De 1980 a 1996, la intensidad energética (emisiones de gases de
invernadero/Producto Interno Bruto) de Argentina, Brasil, Chile, Ghana,
Indonesia, Corea y México tuvo una trayectoria prácticamente
horizontal con pequeñas variaciones. China incluso redujo su intensidad
energética en un 45% en ese período. Es erróneo pensar que
la intensidad energética y el crecimiento económico deben
aumentar a la par, pues en un esquema de desarrollo sustentable deberían
ser variables independientes. El crecimiento económico no debe ser un
pretexto para incrementar la intensidad energética.
Antecedentes, pág. 7. Creemos que es lamentable que errores como los que
se mencionan a continuación y otros que no se señalan se sigan
repitiendo en documentos oficiales (aparecieron también en su
mayoría en el documento previo al Programa presentado por la Secretaria
de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, Julia Carabias, en Buenos Aires).
"El calentamiento global es el primer resultado del cambio climático"
El incremento de la concentración de gases de invernadero en la
atmósfera ocasiona el calentamiento global, que a su vez tiene efectos
sobre los procesos atmosféricos (el ciclo hidrológico, los
patrones de viento, etc.) afectando así el clima, y no al revés.
"los principales gases de efecto invernadero son el bióxido de carbono,
el metano, el óxido nitroso, el ozono,
el bióxido de azufre
y los clorofluorocarbonos"
El bióxido de azufre no sólo no es un gas de invernadero, sino
que además cuando reacciona en la atmósfera con el agua se
convierte en ácido sulfúrico, que eventualmente se transforma en
sulfatos y éstos en la atmósfera ayudan a la formación de
nubes que con relación al clima actúan en dirección
opuesta a la de los gases de invernadero.
"la temperatura promedio global aumentará entre 1 y 3.5°C para el
año 2100,
sobrepasando las variaciones climáticas observadas en los últimos
10 mil años
"
No se refiere a variaciones climáticas, sino a la tasa promedio de
calentamiento global.
Pág. 16
"Posición del Gobierno Mexicano en Kioto y Buenos Aires"
Estaríamos muy agradecidos si se nos pudiera proporcionar
información más amplia sobre la posición de México
en estas reuniones, los grupos de trabajo en los que estuvo representado y una
copia del informe de la delegación mexicana.
Recursos Naturales.
No comprendemos para qué se menciona el ejemplo de Costa Rica si a lo
largo del documento no se recupera ninguna estrategia ni acciones que retomen
la experiencia de dicho país. Cabe señalar también que el
secuestro que se presenta en dicho capítulo se calculó a largo
plazo, aunque los programas sólo llegan hasta el año 2000.
Pág. 41
No se estiman las emisiones debidas a los incendios forestales ni se comparan
estos resultados con los que se esperaban de los programas de control de
incendios, que tampoco aparecen.
Pág. 43
Se menciona la gran capacidad de secuestro de los manglares, sin embargo,
parece ignorarse que este sumidero natural podría convertirse en una
fuente de emisiones si no se toman medidas para protegerlo del incremento en el
nivel del mar, mismas que no se plantean en el programa.
Agricultura y Ganadería pág. 56
En todo el capítulo se mencionan acciones que no tienen efectos de
mitigación, por mencionar uno, no vemos en qué puede mitigar las
emisiones de metano el Programa "Ganado mejor" que "tiene como objetivo, por
una parte, reducir el costo de adquisición de sementales con registro
para su incorporación al hato ganadero comercial, y por otra parte,
apoyar la adquisición de vaquillas de doble propósito." Las
emisiones evitadas por el programa de "Mejoramiento genético" son
igualmente dudosas.
Es de mencionarse que a pesar de los terribles impactos que ha tenido la
sequía en estos últimos años, tanto sobre las cosechas
como sobre el hato ganadero, y de los pronósticos dados por los estudios
de vulnerabilidad, en ninguna parte del Programa se exprese la necesidad
imperante de contar con medidas de adaptación urgentes.
Al principio del capítulo se menciona que no se incluyen estimaciones
cuantificadas del potencial de captura de carbono de la actual política
de desarrollo rural y en especial, de algunos programas de desarrollo
agropecuario pues "requiere un análisis detallado de sus efectos en los
usos de la tierra, los sistemas de cultivo y las prácticas de
gestión de recursos naturales a nivel regional y nacional " (pág.
50), sin embargo, al final del mismo (pág. 57) no se duda en mencionar
que "es preciso señalar que estas actividades están en marcha, y
que, con los incentivos y recursos adecuados,
poseen un gran potencial de mitigación
hacia el futuro". Este tipo de suposiciones, que no cuentan con ningún
tipo de sustento, se repiten a lo largo del Programa. Destaca, por ejemplo, la
aseveración que se hace al final del capítulo del sector
energético con respecto a que la iniciativa de reformas constitucionales
con el propósito de crear un mercado competitivo de electricidad que
abra la industria eléctrica a la inversión de todos los sectores
en la generación, distribución y comercialización de la
energía eléctrica, coadyuvará a que en un menor plazo se
alcancen índices más bajos de emisiones de gases de invernadero.
Si existen bases cuantificadas para decir esto, en términos de emisiones
y tomando en cuenta todas las consecuencias de estas reformas,
agradeceríamos que se nos proporcionara esta información o que se
nos indicara donde se puede consultar.
La investigación del Cambio Climático
Al leer este capítulo nos preguntamos, una vez más, qué
objeto tiene continuar acumulando información relacionada con el cambio
climático en México - además de utilizarse parcialmente
para integrar Comunicaciones Nacionales - si no se toma en cuenta al generar
programas como éste (recalcaremos el caso ya mencionado de los
escenarios futuros de emisiones, los estudios de mitigación y los de
vulnerabilidad).
Es preciso mencionar que los esfuerzos que han intentado darle una respuesta en
términos de adaptación a los estudios de vulnerabilidad, como es
el caso del proyecto Tlaxcala, deberían contar con mayor apoyo y
seguimiento, esto se repite en el caso de los proyectos de
implementación conjunta, que necesitarían una más decidida
promoción del gobierno, y más aún tomando en cuenta la
importancia que se le otorga a este mecanismo en el Programa.
Para terminar, creemos que la inclusión en el capítulo de
comunicaciones y transportes, del tema de las emisiones generadas por los
"bunkers" es poco acertada, dado que internacionalmente aún se desconoce
cómo se manejarán.
Creemos que si este Programa Nacional de Acción Climática va a
depender - como se ha visto - de políticas y programas sectoriales de
carácter sexenal, su éxito a largo plazo será muy reducido
pues sufrirá de la falta de continuidad que los caracteriza, y se
debería postergar su aparición hasta que se den a conocer los
programas del siguiente gobierno para intentar integrarles componentes de
cambio climático. Sin embargo, creemos que se deberían idear
medios para asegurarle la continuidad, y que antes que otra cosa se
debería revisar su objetivo central, pues como hemos visto, el actual no
es congruente con la situación del país.