Las causas del Nuevo Milenio
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por Martha Delgado Peralta*
La tradición filantrópica nos ilustra, desde hace cientos de años, acerca de la
sublimación de virtudes humanas al ayudar a otros que sufren o que lo
necesitan, tales como la generosidad, la compasión, la gratitud, la
misericordia.
Las necesidades no resueltas de las sociedades de todos los tiempos, se han
visto socorridas, en el pasado, por la presencia predominante de la Iglesia en
la caridad y por filántropos identificados con la ayuda a los desvalidos, y en
este siglo predominantemente por el surgimiento de instituciones creadas desde
la sociedad civil para comprometerse con causas asistenciales.
En México la mayor parte de las instituciones sin fines de lucro, así como de
los donativos provenientes de la iniciativa privada, tienen misiones y fines de
carácter asistencial, tales como la ayuda a enfermos, a los ancianos, a los
pobres, a los discapacitados, a los niños de la calle, a mujeres desvalidas,
agredidas o a madres solteras, etc.
Estos apoyos materializados en alimentos, educación, salud, vivienda,
orientación, que en aquellos tiempos del Estado de Bienestar debía proporcionar
el gobierno, y en la actualidad parece que "los mercados", por sí mismos no
podrán enfrentar, constituyen una ayuda sin la cual difícilmente podríamos
concebir a nuestro México actual, pero que no resuelven la raíz de los
problemas que los hacen necesarios.
En este fin de siglo caracterizado por la efervescencia con que se ha
organizado la sociedad civil en todo el mundo, encontramos en México una
proliferación de instituciones, también sin fines de lucro, creadas para
atender lo que nosotros hemos denominado "las causas del nuevo milenio", donde
también se ponen en juego grandes virtudes humanas como la tolerancia, la
justicia, la equidad y el amor.
Entre estas causas, encontramos algunas muy representativas de las necesidades
de las sociedades modernas, como el mejoramiento del medio ambiente, la
democratización de los gobiernos, la defensa de los derechos humanos, las
reivindicaciones étnicas y de las minorías, la lucha por la igualdad de los
géneros, etc.
Estas causas, criticadas por muchos por caracterizarlas como causas que
pertenecen al mundo de la política y no de la caridad, tienen la misma
legitimidad y necesidad de apoyo que las causas asistenciales, si uno distingue
en las organizaciones que las promueven los siguientes rasgos: no perseguir
fines de lucro, ser independientes de los partidos políticos y del gobierno, no
estar involucradas en la lucha por el poder político, y estar sujetas de manera
estricta al marco legal.
Muchos de nosotros consideramos que en un México democrático habrá menos pobres
y menos necesitados; que en un México donde exista igualdad entre los géneros
habrá menos mujeres maltratadas; que en un México con un medio ambiente sano
habrá un futuro para la productividad y la alimentación; que en un México de
libertades y respeto, los ciudadanos tendremos derecho a organizarnos para
defender nuestras causas, asistenciales o no, y oportunidades para sostener
nuestras instituciones.
La procuración de fondos para causas del nuevo milenio es sumamente difícil en
nuestro país, precisamente por la ausencia no sólo de cultura filantrópica,
sino de cultura democrática, de cultura ecológica y de pluralismo.
El manejo transparente de donativos no debe escapar a ningún tipo de
institución, y las leyes deben promover facilidades para el trabajo en este
tipo de causas, que en la actualidad no son consideradas, por ejemplo, como
elegibles para obtener permiso de emitir recibos deducibles de impuestos.
Muchos pueden enmascarar sus causas con tintes asistenciales para tener mayores
oportunidades de recaudación, sin embargo, esto no deja de ser un disfraz de
sus verdaderas luchas. Por ello, es necesario que la legislación se modifique,
pero sobre todo, es imprescindible que los que nos encontramos inmersos en este
mundo de instituciones sin fines de lucro, aceptemos que no sólo lo asistencial
tiene sentido filantrópico, amar la naturaleza, amar a nuestro país, apoyar a
las mujeres, a las etnias, es también filantropía.
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Publicado en el boletín PROCURAMOS, publicación trimestral de consejos y
experiencias para organizaciones no lucrativas de Procura. A.C.
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Martha Delgado es Presidenta de la Unión de Grupos Ambientalistas, I.A.P.,
donde confluyen 50 grupos ecologistas de México, y es Secretaria General de
Presencia Ciudadana Mexicana, A.C.