Lo Bueno, lo Malo y lo Feo de la Gestión Ambiental
en la Ciudad de México
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por Martha Delgado Peralta
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A punto de cumplir 21 meses al frente del Gobierno del Distrito Federal, y
habiendo recorrido más de la mitad del camino de una gestión a la que le restan
sólo 15 meses para concretar promesas de campaña y programas de gobierno,
hacemos un breve balance sobre el desempeño de la gestión ambiental de un
gobierno electo con expectativas ciudadanas en favor del cambio y del combate a
la corrupción.
LO BUENO
En materia de conservación de los recursos naturales los avances más
significativos se concentran en la recuperación de algunas zonas de recarga de
acuíferos, donde en una tarea no emprendida por otros gobiernos, se han
desalojado poblaciones asentadas irregularmente en suelos destinados para la
conservación, ofreciendo algunas alternativas de aprovechamiento productivo a
las personas desalojadas.
Los programas de prevención de incendios y de reforestación han rendido frutos
también para el mejoramiento de la calidad del aire en el Valle de México. La
contaminación por partículas ha disminuido significativamente, siendo este el
año con menos días y horas de contingencia registrado desde que se monitorea la
calidad del aire en la ciudad.
Han sido reconvertidos al gas natural o LP más de 500 camiones de basura, 400
patrullas y el 10% de los vehículos de uso gubernamental, promoviendo la
utilización de combustibles alternos, y está a punto de lograrse una eficiencia
total en la recuperación de vapores en estaciones de servicio, ambas
estrategias enfocadas a disminuir la contaminación atmosférica.
Entre los aciertos de la reestructuración de la Secretaría de Medio Ambiente
vale la pena mencionar la creación de la Dirección General de Educación
Ambiental, que nos genera muchas expectativas para el desarrollo de una cultura
ecológica, complemento indispensable en el éxito de las políticas ambientales.
De igual forma el fortalecimiento de algunas oficinas delegacionales sobre
medio ambiente, aunque este proceso se ha desplegado lentamente y es una
constante en el país.
LO MALO
Muchos de los Parques Nacionales descentralizados se encuentran abandonados y
no se han planteado estrategias para dotarlos de infraestructura y de servicios
dignos para una población que cada día tiene menos espacios naturales para su
recreación.
En materia de calidad del aire seguimos con índices elevados de ozono y se
están verificando óxidos de nitrógeno en el IMECA. Han sido expedidas más de
18000 concesiones para taxis y minibuseros de manera desordenada, reproduciendo
esquemas corporativistas ante el próximo proceso electoral, y todavía no se
concretan el nuevo programa de contingencias, la revisión del padrón de
industrias, ni el nuevo inventario de emisiones, ya muy anunciados.
Entre los desaciertos más evidentes encontramos la ausencia de un programa para
el tratamiento de las aguas residuales de la Ciudad. Se desechó el proyecto de
las macroplantas que tratarían 60 m3/seg de agua sin proponer un proyecto
alternativo, corriendo el riesgo de que la ciudad viole la norma que entrará en
vigor en enero del año 2000, donde se sancionará la descarga de aguas
residuales no tratadas.
Por otro lado, el desarrollo de la gestión ambiental en las Delegaciones
Políticas, al igual que como ha sucedido en el caso de los municipios, es
sumamente deficiente. En general, las estructuras de gestión ambiental de las
Delegaciones son de bajo nivel, con personal poco capacitado y sin recursos
económicos para operar. En algunas Delegaciones se encuentran desintegradas las
áreas de recursos naturales, agua y desechos sólidos, y es lamentable que las
Delegaciones con más zonas naturales como Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco no
tengan una oficina de medio ambiente en forma.
Algunos de los cargos en las dependencias públicas de gestión ambiental han
sido asignados a personas sin experiencia ni capacidad, para cumplir con cuotas
de poder que el PRD comprometió durante la campaña electoral de 1997.
LO FEO
Se ha propuesto la compra de etanol para adicionar a las gasolinas como una
acción para hacer más eficientes los procesos de combustión, lo cual no está
demostrado que así suceda, para cumplir los acuerdos corporativistas de
funcionarios del GDF comprando el etanol a grupos de cañeros en Veracruz
favorables al PRD.
La Delegación Cuajimalpa, cuya estructura de gestión ambiental denota una
preocupación en materia ambiental acotada exclusivamente al tema sobre recursos
naturales, enfrenta, al igual que otras, serios problemas ambientales de
competencia local en materia de agua, desechos sólidos, expansión de la mancha
urbana y usos del suelo. Sin embargo parece que el tema sobre Cambio Climático
Global les resulta prioritario, por motivos que escapan a nuestra imaginación,
pues han promovido estudios y talleres sobre dicho tema encabezados por la
propia Delegación.
Finalmente es necesario apuntar que desafortunadamente las políticas
ambientales relacionadas con el desarrollo urbano, el transporte, la
conservación de los recursos naturales y otros asuntos ecológicos, se
encuentran completamente desintegradas. Las Secretarías competentes no tienen
directrices institucionales para la ejecución de acciones conjuntas, y proceden
cada una por su lado cuando los problemas ambientales deben atacarse con
estrategias integradas que permitan coherencia entre los programas de gobierno.
Todavía quedan 15 valiosos meses para realizar acciones que concreten en los
hechos las muchas denuncias y anuncios en materia de gestión ambiental para la
ciudad. El tiempo es oro y esperamos que no se desperdicie como se hizo con los
cinco meses previos a la toma de posesión del nuevo gobierno, que
desafortunadamente no se utilizaron para la elaboración del programa de trabajo.
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Publicado en el periódico Reforma el 22 de Agosto de 1999 en la página
6B.
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Martha Delgado es Presidenta de la Unión de Grupos Ambientalistas, I.A.P.